Por Rowland Stiteler
El martes, Estados Unidos inició un cierre parcial de los servicios del gobierno federal después que el Congreso de la nación no logró llegar a un acuerdo presupuestario para mantener al gobierno en funcionamiento a plena capacidad. En el corto plazo, la interrupción ha tenido un impacto limitado en la red de los viajes aéreos internacionales, la cual no solo lleva a los viajeros latinoamericanos a y desde los más importantes aeropuertos de entrada a Estados Unidos -como Miami, Atlanta, Nueva York y Los Ángeles-, sino también conecta terminales a través de América Central y del Sur con Europa y Asia.
No se informó sobre demoras en alguno de esos importantes aeropuertos internacionales en Estados Unidos el martes o el miércoles, los primeros dos días del cierre.
Esto se debe a que los funcionarios clave del gobierno, que mantienen el sistema en func
ionamiento en los aeropuertos estadounidenses, fueron todos designados como empleados gubernamentales esenciales y no se encuentran entre los 800.000 trabajadores federales suspendidos de sus puestos como parte del cierre. Entre los empleados esenciales están los controladores del tráfico aéreo, los alguaciles de vuelos y las legiones de inspectores de los aeropuertos que trabajan para la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), así como los funcionarios de Aduanas de EE.UU. y los del Servicio de Ciudadanía e Inmigración.
Las embajadas y los consulados estadounidenses de toda Latinoamérica siguen abiertos y continúan procesando solicitudes de visas para Estados Unidos, así como los pedidos de pasaportes de ciudadanos estadounidenses en el exterior. Hay dos motivos para esto: las solicitudes de pasaportes y visas involucran tarifas que generan un ingreso para el gobierno de Estados Unidos, y el Departamento de Estado de EE.UU. ha anunciado que cuenta con una reserva de fondos que le permite continuar con las operaciones de embajadas y consulados por un tiempo.
Pero el Departamento de Estado no ha especificado cuánto tiempo durarían sus reservas financieras, y por lo menos dos localidades latinoamericanas, la embajada de Estados Unidos en Lima, Perú, y el consulado estadounidense en Guayaquil, Ecuador, han anunciado que esperan cierta reducción de los servicios, especialmente si el cierre gubernamental dura mucho tiempo. Se espera que las embajadas y consulados estadounidenses se concentren en su misión diplomática y en la ayuda de emergencia a ciudadanos de Estados Unidos en viaje si el cierre dura lo suficiente como para que los fondos escaseen.
En el largo plazo, la reducción de personal relacionada con el cierre iniciado el martes planteará problemas en la red internacional de viajes aéreos, dicen expertos del sector. La Agencia Federal de Aviación (FAA) suspendió 3.000 inspectores de aviones, los cuales inspeccionan y certifican no solo las aeronaves comerciales con base en Estados Unidos, sino también los aviones basados en el exterior que vuelan al país.
Un portavoz del Sindicato de Especialistas Profesionales de la Seguridad Aeronáutica ha dicho que los aviones que no sean inspeccionados de acuerdo con el cronograma podrían retirarse del servicio, reduciendo así el número de asientos disponibles para los pasajeros que vuelan hacia y desde Estados Unidos.
Además, aunque los controladores del tráfico aéreo no fueron suspendidos, los empleados de la Administración Federal de Aviación (FAA) que capacitan a los nuevos controladores sí lo fueron, lo que podría reducir el plantel de controladores con el tiempo. Y el pago de horas extras a los controladores del tráfico aéreo se suspendió por la duración del cierre.
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