Por Mark Holston
Este corresponsal estuvo recientemente parado en una esquina de la segunda mayor ciudad guatemalteca, observando el paso de una solemne procesión. Ocho coches fúnebres, cada uno de ellos llevando el cuerpo de un policía de la nación asesinado el día anterior durante un asalto a un remoto puesto policial a altas horas de la noche, avanzaban lentamente al pasar por la plaza central de Quetzaltenango camino a un servicio fúnebre al que asistiría el presidente de la república, Otto Pérez Molina, y los deudos de los uniformados.
La historia de este cruento ataque - perpetrado, según acusan investigadores gubernamentales, por miembros de una banda de narcotraficantes que incluía varios policías facciosos - pasó casi desapercibida en Estados Unidos. En Guatemala, sin embargo, el sangriento incidente se convirtió de inmediato en símbolo de la creciente lucha desesperada del país contra la violencia relacionada con la droga.
Advertencia del Departamento de Estado de EE.UU.: el peligro de los viajes por Guatemala es "crítico"
El gobierno de Estados Unidos ha tomado nota de las recientes tendencias en este país de 14 millones de habitantes. En su más reciente evaluación de la seguridad personal relacionada con los viajes a Guatemala, el Departamento de Estado de EE.UU., en su portal de Internet Travel.State.Gov, advirtió a los potenciales visitantes que "la amenaza de crímenes violentos en Guatemala es calificada por el Departamento de Estado de EE.UU. como crítica".
Entre otras conclusiones de la declaración oficial: "El número de crímenes violentos informados por ciudadanos de Estados Unidos y otros extranjeros ha permanecido alto y tales crímenes han ocurrido incluso en áreas de la Ciudad de Guatemala en un tiempo consideradas seguras", y "Debido al tráfico de drogas y el trasiego de inmigrantes indocumentados, la frontera guatemalteca con México (y en particular el extremo noroeste de Petén) es una zona de alto riesgo". Hasta los operativos del Cuerpo de Paz se han visto afectados. La organización ha vedado a sus miembros el acceso a áreas del país con una cantidad particularmente alta de incidentes criminales.
Nuestra publicación hermana Latin Business Chronicle clasifica a Guatemala No. 4 en su lista de los países más peligrosos de la región. Anteriormente, el país ocupaba el 5º lugar. Solo Haití, Venezuela y Honduras están clasificadas como menos seguras. La publicación señala que, "A pesar de la campaña de militarización iniciada por el presidente Otto Pérez el año pasado para combatir los carteles trasnacionales de la droga, Guatemala continuó viendo altas tasas de violencia, en especial a lo largo de su frontera norte con México, donde los carteles combaten entre sí para ganar territorio".
El gobierno guatemalteco se moviliza para la acción
Meses atrás, poco después del asesinato de los policías, el presidente de Guatemala, un general del ejército retirado, movilizó tropas para que se unieran a la Policía Nacional Civil en lo que se considera crecientemente como una guerra total contra los carteles de la droga.
En los últimos años, el país se ha convertido en punto de tránsito para
el movimiento de estupefacientes ilícitos, desde centros de producción en Sudamérica hacia Estados Unidos y Europa. Los asesinatos relacionados con la droga contribuyeron a aumentar la tasa de homicidios de Guatemala, siempre una de las más altas de la región, a niveles récord hace tres años. Aunque la tasa de homicidios ha bajado levemente desde entonces, y es menor que las de sus vecinos Honduras y El Salvador, sigue siendo una de las más altas del continente americano con 38 homicidios por cada 100.000 habitantes (en cambio, la tasa de Argentina es de solo 3,4 asesinatos por cada 100.000 habitantes y la de Canadá, meramente 1,6).
Durante la larga guerra civil del país que duró 26 años (1960 - 1996) y costó más de 200.000 vidas, las visitas de turistas extranjeros disminuyeron significativamente. Guatemala acababa de recuperar el turismo internacional cuando surgió la violencia relacionada con la droga como una amenaza igualmente preocupante.
Algunos pintan un escenario más rosado y minimizan estas preocupaciones
Sin embargo, no todo es tan sombrío desde el punto de vista de los líderes del sector del turismo. Pedro Duchex, director del instituto nacional de turismo de Guatemala, señaló en una entrevista reciente algunas estadísticas reveladoras. Cerca de 70% de quienes visitan el país no provienen de las regiones vecinas de El Salvador, Honduras y México. Las ruinas mayas y la fuerte cultura indígena en destinos como Antigua y Chichicastenango, además de la fama de la Ciudad de Guatemala como importante centro de compras y actividades culturales, han demostrado ser grandes atractivos para los residentes de países cercanos.
Prueba de esto es la serie de espectáculos que dio recientemente el afamado Cirque du Soleil, de Montreal, Canadá, en la capital. Los eventos colmaron los hoteles importantes e incrementaron la concurrencia a restaurantes y bares en la Zona Viva, el distrito de moda de la ciudad donde parroquianos elegantes pasan buena parte de su tiempo.
Duchex y gerentes de hoteles importantes, cuando son interrogados, responden rápidamente que 90% o más de los homicidios del país están relacionados con el tráfico de drogas y que la probabilidad de que los visitantes extranjeros sean víctimas de tales crímenes es baja.
Se recomienda cuidado, no paranoia
Una reciente gira por una cantidad de ciudades del oeste del país demostró ser bastante segura, aunque seguí las sugerencias del Departamento de Estado de no viajar por ruta de noche y evitar el destartalado e inherentemente peligroso sistema de transporte público del país. Las principales autopistas son en general excelentes, y los conductores particulares suministran un servicio seguro, cómodo y no demasiado caro para viajes entre ciudades.
Guatemala tiene mucho que ofrecer tanto a los turistas culturales como a quienes viajan por negocios. Deben tomarse en cuenta las cuestiones de seguridad personal, pero sin exagerar. Con un planeamiento apropiado, una evaluación actualizada de la situación de seguridad, sentido común y un poco de cuidado, un viaje puede ser seguro, simple y productivo.
Más datos en el Índice de Seguridad Latinoamericana de Latin Business Chronicle (se requiere suscripción).