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Lectura de hoy Jueves 10 de Enero, 2013 San Gregorio X, papa

Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Ap 3,20)

Servicio de Email diario con las lecturas del día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia Católica.

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Sobre las Lecturas de hoy...


Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4, 19-5, 4)

Queridos hijos:
Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: "Amo a Dios" y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.
Además, Jesús nos ha dado este mandamiento:
El que ama a Dios, que ame también a su hermano.
Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste.
Conocemos que amamos a los hijos de Dios, en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 71

Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

De la opresión rescatará a los pobres, pues estima su vida muy valiosa. Por eso rogarán por él sin tregua y lo bendecirán a todas horas.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Que bendigan al Señor eternamente y tanto como el sol, viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Jesus leyendo Isaias
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (4, 14-22)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.
Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito:
El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo:
"Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cara de Jesus
Sobre las Lecturas de Hoy...
Jesús, desde la sinagoga de su pueblo, Nazaret, inaugura su misión profética, apropiándose las palabras de Isaías. Se convierte en la esperanza anunciada por los profetas y en la proclamación del cumplimiento de la voluntad de Dios en la historia. No se contempla un pasado cumplido ni se sueña más en un futuro extraordinario; se vive el tiempo presente como momento privilegiado para la venida del Señor. Las palabras pronunciadas por Jesús provocan el asombro de los oyentes (v. 22) y son el origen de los incidentes narrados en los vv. 25-30, para reforzar la idea de que la misión de Jesús es de gracia y no de condenación. Jesús define de una vez su misión como una proclamación del amor gratuito de Dios a toda la humanidad. Tal revelación sólo podía producir escándalo a los judíos. Decir que hoy se cumple para nosotros la Palabra de Dios significa, sobre todo, el cumplimiento de la palabra profética anunciada por Jesús, quien a través de cada uno de nosotros, cristianos de hoy, quiere proclamar a toda la humanidad un tiempo de libertad, de justicia y de gracia, especialmente para los más pobres.

De nuevo Juan repite los temas que ha ido desarrollando, cada vez con matices nuevos, a lo largo de su carta, sobre el amor que Dios nos tiene y el amor que nosotros debemos tener a Dios y al hermano. Los argumentos se suceden en cadena: -Dios nos amó primero, por eso debemos amarle nosotros también, -pero la segunda respuesta a ese amor de Dios es que amemos también al hermano. Aquí la antítesis es muy expresiva: «Si alguien dice que ama a Dios y aborrece a su hermano, es un mentiroso: pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve», -el que dice creer en Jesús debe también aprender y cumplir la doctrina que él nos enseñó: el doble mandamiento del amor, íntimamente unido, amar a Dios y amar al prójimo, -el que sabe que es hijo, nacido de Dios, debe cumplir sus mandamientos: pero el mandamiento principal de Dios es el amor al hermano, -cumplir estos mandamientos, y por tanto amar al hermano, no es una carga pesada: porque ya participamos en la victoria de Cristo contra el mal del mundo. Hay veces que las lecturas bfblicas no necesitan mucha explicación, porque se entienden muy bien: lo que nos cuesta es llevarlas a la práctica.

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