Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con
él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
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Primera Lectura

Lectura del segundo libro
de Samuel (7, 1-5. 8-12. 14. 16)
Tan pronto como el rey David se instaló en su palacio y el Señor le concedió descansar de todos los enemigos que lo rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:
"¿Te has dado cuenta de que yo vivo en una mansión de cedro, mientras el arca de Dios sigue alojada en una tienda de campaña?"
Natán le respondió:
"Anda y haz todo lo que te dicte el corazón, porque el Señor está contigo".
Aquella misma noche habló el Señor a Natán y le dijo:
"Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto:
'¿Piensas que vas a ser tú el que me construya una casa para que yo habite en ella? Yo te saqué de los apriscos y de andar tras las ovejas, para que fueras el jefe de mi pueblo, Israel. Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré con tus enemigos y te haré tan famoso como los hombres más famosos de la tierra.
Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en su propia tierra. Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más, como lo han venido haciendo desde los tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel.
Y a ti, David, te haré descansar de todos tus enemigos. Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente' ".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 88
Proclamaré sin cesar
la misericordia del Señor.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: "Mi amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los cielos.
Proclamaré sin cesar
la misericordia del Señor.
Un juramento hice a David, mi servidor, una alianza pacté con mi elegido: 'Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré tu trono eternamente'.
Proclamaré sin cesar
la misericordia del Señor.
El me podrá decir: 'Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva'. Yo jamás le retiraré mi amor, ni violaré el juramento que le hice".
Proclamaré sin cesar
la misericordia del Señor.
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Evangelio

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (1, 67-79)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo:
"Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David, su siervo.
Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres y acordarse de su santa alianza.
El Señor juró a nuestro padre Abraham concedernos que, libres ya de nuestros enemigos, lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos y a anunciar a su pueblo la salvación, mediante el perdón de los pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de hoy...

El Espíritu Santo inspira e impulsa al anciano padre, Zacarías, a pronunciar esta plegaria de gratitud y alabanza al Señor. Se le llama el cántico de Zacarías. Este cántico encierra varios aspectos a tener en cuenta: es una bendición, porque Dios ha cumplido sus promesas, ha tenido misericordia con su pueblo. Mantiene viva su alianza, libera de la mano de los opresores y devuelve la santidad y la justicia al pueblo, y lo conduce por los caminos de la paz. Al igual que el cántico de María, el "Magnificat", este "Benedictus" es una confesión de fe en un Dios que se ha revelado y se sigue revelando en la Historia de Salvación del pueblo. Justicia, paz, santidad, promesa, alianza, esperanza, iluminación, son valores que el pasaje quiere resaltar. - Hoy estamos ya preparados para celebrar la Navidad. Este cántico de Zacarías es una buena oportunidad para tomar conciencia de que nuestro Dios sigue actuando también en nuestra vida y en la vida de nuestras comunidades y de nuestro mundo. No sólo celebramos un acontecimiento del pasado, sino también el actuar permanente de Dios en nuestro presente. Como Zacarías, tomemos conciencia de las incontables maravillas que ha hecho Dios en favor nuestro en nuestra historia reciente. Y demos gracias de corazón.
Durante mucho tiempo la profecía de Natán sostuvo la esperanza de Israel en la llegada de un rey bueno. La realidad histórica, por el contrario, fue muy amarga, pues los reyes hicieron verdaderas tropelías para con el pueblo. La esperanza, sin embargo, se mantuvo, a pesar de todo.
La Navidad debe recordarnos hoy lo mismo: pese a las malas experiencias históricas, la utopía se mantiene, y se mantiene la esperanza. Sólo con saber que ya está en camino el precursor, Zacarías prorrumpe en agradecimiento gozoso y da ya por hecho lo que todavía está por venir: porque ha visitado y redimido a su pueblo.
"Esta noche es nochebuena... y mañana Navidad". Estamos en el día y la noche del año en que más desahogamos nuestra ternura. Las familias se reúnen, los recuerdos nos unen a los que tenemos más lejos... Hoy sacamos al niño que todos llevamos dentro y le dejamos manifestarse, dar y recibir ternura y amor, sin miedos, sin la inhibición con que habitualmente lo reprimimos. Hoy, en lo más central de la Navidad, está permitido ser niño y despedir temporalmente a nuestro adulto...
No todo el año va a ser así... Volverán los días "normales", con los códigos de conducta "normal". Hoy, y todos estos días de Navidad, son una excepción: aprovechémosla. Demos rienda suelta al corazón y experimentemos aunque sea brevemente cómo sería un mundo utópicamente lleno de ternura. Navidad no deja de ser una utopía...
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