Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
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Sobre las Lecturas de hoy...
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Primera Lectura
Lectura del primer libro de
Samuel (1, 24-28)
En aquellos días, Ana llevó a Samuel, que todavía era muy pequeño, a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un novillo de tres años, un costal de harina y un odre de vino.
Una vez sacrificado el novillo, Ana presentó el niño a Elí y le dijo: "Escúchame, señor: te juro por mi vida que yo soy aquella mujer que estuvo junto a ti, en este lugar, orando al Señor. Este es el niño que yo le pedía al Señor y que él me ha concedido.
Por eso, ahora yo se lo ofrezco al Señor, para que le quede consagrado de por vida".
Y adoraron al Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
1 Samuel 2
Mi corazón se alegra en Dios,
mi salvador.
Mi corazón se alegra en el Señor, en Dios me siento yo fuerte y seguro. Ya puedo responder a mis contrarios, pues eres tú, Señor, el que me ayuda.
Mi corazón se alegra en Dios,
mi salvador.
El arco de los fuertes se ha quebrado, los débiles se ven de fuerza llenos. Se ponen a servir por un mendrugo los antes satisfechos; y sin tener que trabajar, pueden saciar su hambre los hambrientos. Siete veces da a luz la que era estéril y la fecunda ya dejó de serlo.
Mi corazón se alegra en Dios,
mi salvador.
Da el Señor muerte y vida, deja morir y salva de la tumba; él es quien empobrece y enriquece, quien abate y encumbra.
Mi corazón se alegra en Dios,
mi salvador.
El levanta del polvo al humillado, al oprimido saca de su oprobio, para hacerlo sentar entre los príncipes en un trono glorioso.
Mi corazón se alegra en Dios,
mi salvador.
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san
Lucas (1, 46-56)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo María:
"Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen. Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

El cántico de María resume de una manera magistral la Historia de Salvación reconociendo la acción de Dios en la historia del pueblo. Podemos destacar las características de Dios en este poema. María proclama la grandeza de Dios que consiste en ser clemente y misericordioso; él es salvador, es poderoso, fuerte, compasivo con los empobrecidos y hambrientos; pero su fortaleza no es como la de los imperios; su fortaleza consiste en el amor y en socorrer a su pueblo y cumplir sus promesas. Aunque el cántico no haya sido compuesto literalmente por María, sí expresa con toda claridad la experiencia de Dios que acontece en su corazón. Sólo los pobres y los pequeños, libres de tantas ataduras producidas por el poder y la riqueza, son capaces de percibir con facilidad la actuación liberadora de Dios, aun en las cosas pequeñas e invisibles a los ojos de los soberbios y autosuficientes. Pero el Magníficat es, ante todo, un programa de vida para el creyente. Nos impulsa a hacer visibles los valores del Reino de Dios en medio de la historia. - Hagamos de este hermoso canto un motivo de meditación para afirmar una vez más nuestro compromiso como seguidores de Jesús al estilo de María.
Samuel desde pequeño es consagrado al Señor de por vida. En algunos momentos, como consagrado a Dios, ejercerá el ministerio sacerdotal en la presencia de Dios. Pero, de un modo especial Dios lo distinguirá con el ministerio de profeta suyo. Finalmente Samuel ejercerá también el papel de Juez, y será el enlace entre el régimen tribal y el monárquico en Israel. Como que percibimos en la persona misma de Samuel un anuncio profético acerca de la persona de Jesús, quien será Sacerdote, Profeta y Rey-Pastor de su Pueblo. Quienes vivimos unidos a Cristo participamos, conforme a la medida de la gracia recibida, de esa triple función. Ojalá y al haber quedado consagrados al Señor desde el día de nuestro bautismo, no nos quedemos mudos en nuestro testimonio de fe, que hemos de dar en los diversos ambientes en que se desarrolle nuestra existencia, sino que seamos colaboradores activos y valientes en la construcción del Reino de Dios entre nosotros.
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