Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
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Primera Lectura

Lectura del libro del profeta
Isaías (40, 1-11)
"Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice nuestro Dios. Hablen al corazón de Jerusalén y díganle a gritos que ya terminó el tiempo de su servidumbre y que ya ha satisfecho por sus iniquidades, porque ya ha recibido de manos del Señor castigo doble por todos sus pecados".
Una voz clama:
"Preparen el camino del Señor en el desierto, construyan en el páramo una calzada para nuestro Dios. Que todo valle se eleve, que todo monte y colina se rebajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane. Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán". Así ha hablado la boca del Señor.
Una voz dice:
"¡Griten!", y yo le respondo: "¿Qué debo gritar?" "Todo hombre es como la hierba y su grandeza es como flor del campo. Se seca la hierba y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre".
Sube a lo alto del monte, mensajero de buenas nuevas para Sión; alza con fuerza la voz, tú que anuncias noticias alegres a Jerusalén. Alza la voz y no temas; anuncia a los ciudadanos de Judá:
"Aquí está su Dios. Aquí llega el Señor, lleno de poder, el que con su brazo lo domina todo. El premio de su victoria lo acompaña y sus trofeos lo anteceden. Como pastor apacentará a su rebaño; llevará en sus brazos a los corderitos recién nacidos y atenderá solícito a sus madres".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 95
Ya viene el Señor a renovar
el mundo.
Cantemos al Señor un nuevo canto; que le cante al Señor toda la tierra; cantemos al Señor y bendigámoslo, proclamemos su amor día tras día.
Ya viene el Señor a renovar
el mundo.
Su grandeza anunciemos a los pueblos; de nación en nación, sus maravillas. "Reina el Señor", digamos a los pueblos, gobierna a las naciones con justicia.
Ya viene el Señor a renovar
el mundo.
Alégrense los cielos y la tierra, retumbe el mar y el mundo submarino. Salten de gozo el campo y cuanto encierra, manifiesten los bosques regocijo.
Ya viene el Señor a renovar
el mundo.
Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones.
Ya viene el Señor a renovar
el mundo.
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (18, 12-14)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se le perdieron.
De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda uno solo de estos pequeños".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

El profeta Isaías anuncia otra actitud de Dios para con su pueblo: el consuelo. Consolar es trasmitir valor, fuerza, fortaleza. En los momentos de tristeza y adversidad se necesita consuelo, ánimo, esperanza. Es lo que hace el pastor con la oveja extraviada. Se asegura de que las demás queden bien cuidadas y protegidas y se va en busca de la perdida. Ése es el modo de proceder de Dios, revelado en Jesucristo. Es un Dios preocupado por todos los seres humanos. Un Dios que está pendiente de todos; que sale al encuentro de todos. Es tarea de la Iglesia, como signo visible del "cuerpo místico de Cristo", el continuar la misión de Jesús. Salir al encuentro de las personas que están extraviadas o destrozadas no sólo en el orden moral, sino en todas las dimensiones de la vida. La caridad, la solidaridad y la compasión son actitudes evangélicas necesarias en nuestro mundo. Hoy muchas comunidades cristianas han organizado de una manera eficaz el "ministerio de la consolación" mediante procesos de acompañamiento a personas que se sienten víctimas de problemas de toda índole. - Preguntémonos qué podemos hacer como comunidad eclesial para hacer efectivo y eficaz el "ministerio de la consolación".
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