Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
subscribirse a este servicio diario.
|
|
|
Sobre las Lecturas de hoy...
|
|
|
|
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Isaías (29, 17-24)
Esto dice el Señor:
"¿Acaso no está el Líbano a punto de convertirse en un vergel y el vergel en un bosque?
Aquel día los sordos oirán las palabras de un libro; los ojos de los ciegos verán sin tinieblas ni oscuridad; los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor y los pobres se gozarán en el Santo de Israel; porque ya no habrá opresores y los altaneros habrán sido exterminados.
Serán aniquilados los que traman iniquidades, los que con sus palabras echan la culpa a los demás, los que tratan de enredar a los jueces y sin razón alguna hunden al justo".
Esto dice a la casa de Jacob el Señor que rescató a Abraham:
"Ya no se avergonzará Jacob, ya no se demudará su rostro, porque al ver mis acciones en medio de los suyos, santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob y temerá al Dios de Israel. Los extraviados de espíritu entrarán en razón y los inconformes aceptarán la enseñanza".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
|
|
Salmo Responsorial
Salmo 26
El Señor es mi luz
y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?
El Señor es mi luz
y mi salvación.
Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia.
El Señor es mi luz
y mi salvación.
La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Armate de valor y fortaleza y en el Señor confía.
El Señor es mi luz
y mi salvación.
|
Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (9, 27-31)
Gloria a ti, Señor.
Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban:
"¡Hijo de David, compadécete de nosotros!" Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó:
"¿Creen que puedo hacerlo?"
Ellos le contestaron:
"Sí, Señor".
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
"Que se haga en ustedes conforme a su fe". Y se les abrieron los ojos.
Jesús les advirtió severamente:
"Que nadie lo sepa". Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
|
Sobre las Lecturas de Hoy...

Toda discapacidad humana establece límites para que la persona pueda desarrollar todas sus facultades en plenitud. La ceguera física condiciona a la persona para poderse desplazar y poder reconocer colores, formas, distancias, espacios, etc. ¡Cuánto más la ceguera de conciencia! Ésta impide ver la realidad, mirar más allá de la superficie de las cosas. Probablemente ésta era la realidad de los ciegos que buscaban a Jesús. Eran tantas las vendas que el legalismo religioso e ideológico había colocado sobre los ojos de la gente que les era casi imposible ver las causas de la situación que los oprimía y deshumanizaba. Pero ellos encuentran en Jesús una alternativa, una luz para sus vidas. Jesús responde afirmativamente a la petición de los ciegos. Su fe, es decir, su adhesión incondicional a Jesús les hace ver la luz. Él les devuelve su dignidad de hijos de Dios. - Hoy padecemos de muchas cegueras ocasionadas por la propaganda política, por la publicidad atiborrante, etc. Son tantas las cosas relumbrantes que encandilan y ofuscan nuestros ojos que no podemos ver la verdadera luz. Entonces tenemos que ponernos en camino, como los ciegos del relato, para pedirle a Jesús que nos devuelva la vista de la conciencia, del corazón.
El ojo del profeta Isaias vislumbre como cercana la salvación total. Esta salvación está ya presente en el corazón de los que esperan aunque no aparezca en el orden externo. Se la entiende como liberación de la pobreza de la tierra, de toda tara personal, de todo abuso social.
Será un vuelco total que sufrirá la creación entera y nuestro propio corazón cuando llegue la hora.
Cuando triunfe el Mesías, cuando llegue su Reino y todo sea transformado y el mundo redimido, no podrá existir el mal en ningún sentido. Tanto el mal cósmico como el humano habrán desaparecido. Todos escucharán y todos verán porque todos vivirán pendientes de la palabra de Yavhé, de su voluntad salvífica.
|
|
|
|