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Lectura de hoy Viernes 30 de Noviembre, 2012 San Andrés, apóstol

Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Ap 3,20)

Servicio de Email diario con las lecturas del día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia Católica.

Este servicio se ofrece solamente con autorización previa del receptor.

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Sobre las Lecturas de hoy...


Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (10, 9-18)

Hermanos:
Basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse. En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación.
Por eso dice la Escritura:
Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él.
Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír hablar de él, si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes lo anuncien, si no son enviados?
Por eso dice la Escritura:
¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!
Sin embargo, no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías: Señor, ¿quién ha creído en nuestra predicación? Por tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo.
Entonces yo pregunto:
¿Acaso no habrán oído la predicación? ¡Claro que la han oído!, pues la Escritura dice: La voz de los mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han llegado hasta el último rincón de la tierra.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 18

El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo transmite a la otra noche.
El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo.
El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Jesus y los pescadores
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (4, 18-22)
Gloria a ti, Señor.

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores.
Jesús les dijo:
"Síganme y los haré pescadores de hombres". Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cara de Jesus
Sobre las Lecturas de Hoy...
Los primeros discípulos de Jesús se presentan como modelo de vocación cristiana. Jesús les hace un llamado que se asemeja en mucho a la manera cómo los profetas de Israel convocaban a sus seguidores. Jesús acude a sus sitios de trabajo y allí mismo, en las labores cotidianas, les comunica ese llamado. Esos discípulos responden con una generosidad, prontitud y decisión extraordinarias, ya que comprenden qué les pide Dios por medio de la voz de una persona que para ellos era casi un desconocido. Ese llamado tiene varios momentos. Primero, un encuentro con Jesús, quien, mientras ellos se ocupan de su sustento, él se consagra a la predicación del evangelio. Segundo, después del encuentro viene la invitación para que lo acompañen y algún día se conviertan en pescadores de la nueva humanidad. El camino que él les propone tiene un comienzo, pero es una incógnita todavía su final. El tercer momento es la respuesta, que implica dejarlo todo, romper con la vida anterior y lanzarse hacia lo desconocido. No es un camino para todos, sino para aquellos que quieren estar con él. Para la multitud Jesús procurará una formación más general, un mensaje más sencillo y simbólico. Para sus seguidores, hombres y mujeres de toda clase, raza y nación, Jesús les propone un camino nuevo.

En la primera lectura, nadie puede salvarse sino únicamente en el Nombre de Cristo. No basta conocer al Señor para ser eficaz en la transmisión de su Evangelio. Mientras no se haya recibido de Él la Misión de anunciar su Nombre, podrá uno hablar de Él tal vez de un modo magistral, pero puesto que nadie puede arrogarse a sí mismo el oficio de evangelizador, necesitará por fuerza ser enviado para que vaya, no a nombre propio, sino a Nombre de Quien lo envió: Cristo Jesús, con su poder y con la eficacia salvadora que procede de Él. Esto nos ha de llevar a dejarnos instruir por Él bajo la luz de su Espíritu Santo y del Magisterio de su Iglesia. Que al anuncio del Evangelio siempre preceda la oración íntima con el Señor y la meditación fiel de su Palabra, así como el ser los primeros en vivir aquello que proclamaremos, no sea que salvando a otros, nos condenemos nosotros. Por eso, lo que profesamos con los labios debemos creerlo en nuestro corazón y hacerlo parte de nuestra vida, con la plena confianza de que ninguno que crea que Cristo Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos quedará defraudado, sino que alcanzará la salvación que el Señor ofrece a quienes creen en Él.

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