Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
subscribirse a este servicio diario.
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Primera Lectura
Lectura del libro del
Apocalipsis del apóstol san
Juan (15, 1-4)
Yo, Juan, tuve una visión:
Vi en el cielo otra gran señal maravillosa: Eran siete ángeles, portadores de las últimas siete plagas, con las cuales Dios pondrá fin a su cólera. Vi también una especie de mar de cristal, mezclado con fuego; y los vencedores de la bestia, de su estatua y del número simbólico de su nombre, estaban de pie junto al mar de cristal, con las cítaras que Dios les había dado, y cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
"Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justo y verdadero tu proceder, rey de las naciones. ¿Quién no te respetará, Señor? ¿Quién no te alabará? Ya que sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán a adorarte, porque tus justas sentencias han quedado patentes".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 97
Señor, tus obras
son maravillosas.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.
Señor, tus obras
son maravillosas.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
Señor, tus obras
son maravillosas.
Alégrese el mar y el mundo submarino, el orbe y todos los que en él habitan. Que los ríos estallen en aplausos y las montañas salten de alegría.
Señor, tus obras
son maravillosas.
Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones.
Señor, tus obras
son maravillosas.
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (21, 12-19)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

La crítica que Jesús dirige contra el Templo de Jerusalén, contra las familias que controlan el sacerdocio de ese templo y contra la peligrosa connivencia entre las autoridades locales y los invasores romanos, se vuelve peligrosa, no sólo para él sino para el grupo que le sigue. En pocos meses se desataría una persecución que habría de prolongarse durante varios siglos más. Ante esta perspectiva, el evangelista recuerda que ese riesgo es un elemento constitutivo del evangelio. No se puede pretender cambiar el mundo, sin que al mismo tiempo ese mundo se vuelva en contra. El mérito del cristianismo, en sus primeros siglos de existencia, fue el de servir de levadura que transformó la situación de millones de personas marginadas; el gran riesgo que corrió fue el de asimilarse a la cultura dominante y terminar siendo parte de lo que quería cambiar. Dicen que hasta la mejor hacha es domesticada por el bosque que pretende cortar, es decir, que el filo con el que comienza ya no lo conserva con el paso del tiempo. - Una buena alternativa para el cristianismo es dejar que Jesús nos dé nuevamente la prudencia y la elocuencia de su Palabra. Volver una y otra vez a la fuente, cuando sintamos que el filo de la espada de la fe ya no llega hasta la médula de la cultura que queremos cambiar.
En la primera lectura, se repite la Pascua. Se repite el éxodo de Moisés y los suyos, ahora con el nuevo pueblo guiado por Cristo Jesús, el Gran Libertador.
A los cristianos que estaban en situación dramática, perseguidos por el emperador romano, a fines del siglo I, el vidente de Palmos les quiere convencer de que la victoria es segura, que el Cordero y sus seguidores, aunque tengan que pasar por mil penalidades, van a terminar cantando himnos victoriosos y pascuales.
A los del siglo I y a los que pasamos del XX al XXI: porque todos sabemos de fatigas y dificultades en nuestro seguimiento de Cristo, y necesitamos palabras de ánimo. Cuando cantamos este himno en Vísperas, lo tendríamos que hacer con voz alta -además de afinada-, expresando nuestra alegría, que nunca debería quedar ahogada por la rutina, por haber sido incorporados al triunfo de Cristo contra el mal y por habernos mantenido libres, con su ayuda, en medio de la corrupción general.
No se repetirá cada tarde la escenografía del Apocalipsis. Pero su contenido y su mensaje, sí. Y eso nos tiene que hacer dirigir una mirada pascual y esperanzada a la historia del mundo y a la nuestra personal. A pesar de que la lucha sigue.
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