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Lectura de hoy Viernes 16 de Noviembre, 2012 Santa Margarita, reina de Escocia

Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Ap 3,20)

Servicio de Email diario con las lecturas del día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia Católica.

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Sobre las Lecturas de hoy...


Primera Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Juan (4-9)

Hermanos:
Me ha dado mucha alegría enterarme de que muchos de ustedes viven de acuerdo con la verdad, según el mandamiento que hemos recibido del Padre.
Les ruego, pues, hermanos, que nos amemos los unos a los otros. No se trata de un mandamiento nuevo, sino del mismo que tenemos desde el principio. El amor consiste en vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios.
Y el mandamiento consiste en vivir de acuerdo con el amor, como lo han escuchado desde el principio. Ahora han surgido en el mundo muchos que tratan de engañar, pues niegan que Jesucristo es verdadero hombre. Estos son el verdadero impostor y anticristo.
Pongan, pues, atención para que no pierdan el fruto de sus trabajos y puedan recibir la recompensa completa. Quien se aparta de la verdad y no permanece fiel a la doctrina de Cristo, no vive unido a Dios; el que permanece fiel a la doctrina de Cristo, ése sí vive unido al Padre y al Hijo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 118

Dichoso el que cumple la ley del Señor.

Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón.
Dichoso el que cumple la ley del Señor.

Con todo el corazón te voy buscando; no me dejes desviar de tus preceptos. En mi pecho guardaré tus mandamientos, para nunca pecar en contra tuya.
Dichoso el que cumple la ley del Señor.

Favorece a tu siervo, para que viva y observe tus palabras. Abreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad.
Dichoso el que cumple la ley del Señor.
Jesus ensenando
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (17, 26-37)
Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos:
"Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada".
Entonces, los discípulos le dijeron: "¿Dónde sucederá eso, Señor?"
Y él les respondió:
"Donde hay un cadáver, se juntan los buitres".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Cara de Jesus
Sobre las Lecturas de Hoy...
Noé, Lot y el Hijo del Hombre son figuras simbólicas que marcan el final de una época y el comienzo de otra. En el caso de Noé representa el orden, posterior a la violencia de Caín; fueron profundizándose los conflictos hasta que quedó amenazado no sólo el orden social e histórico, sino el mismo orden natural y cósmico. El Diluvio es, entonces, un símbolo del naufragio de un orden social y la instauración de un nuevo orden por medio de una alianza, que tiene por emblema un arcoíris. En el caso de Lot está representado el fracaso de las ciudades para realizar la voluntad de Dios; la lluvia de fuego y azufre es el final simbólico de la pretensión de contener la violencia por medio de construcciones artificiales. El Hijo del Hombre es el símbolo con el que se identifica Jesús y que representa el final de la violencia legitimada por medio del Templo, la Ley y el comercio. El evangelio quiere mostrarnos cómo esos límites comportan a su vez nuevas posibilidades. La Alianza con Dios redime la violencia generalizada en la historia de Noé; la vida pastoril de Abraham es una alternativa contra la violencia de las fortalezas urbanas.

A san Juan se le atribuyen tres cartas. La primera, la más larga, la leemos por entero en el tiempo de la Navidad. Hoy escuchamos un resumen de la segunda, y mañana de la tercera. La de hoy, cuyo comienzo no hemos leído en misa, va dirigida a Electa (Elegida), nombre que es difícil saber si se refiere a una señora cristiana o a una comunidad del Asia Menor. Pero lo que sí entendemos muy bien son las dos consignas que le transmite: - la caridad, "el mandamiento que tenemos desde el principio, amarnos unos a otros", - la verdad, porque "han salido en el mundo muchos embusteros", y "el que no se mantiene en la doctrina de Cristo, vive sin Dios". Estas dos consignas siguen conservando toda su validez. Nos hace bien recordar el mandamiento del amor, que siempre nos cuesta. Nos puede más el egoísmo que la entrega y la intransigencia que la tolerancia con los demás. Cuando a Jesús le preguntaron cuál era el mandamiento más importante, contestó que el del amor: amar a Dios y amar al prójimo. Según la carta de Juan, "éste es el mandamiento que debe regir nuestra conducta". Podemos detenernos un momento y contestar con sinceridad a esta pregunta: ¿de veras amamos? También lo de permanecer en la sana doctrina tiene plena actualidad. Se ve que es viejo eso de que "han salido en el mundo muchos embusteros", porque ya se queja Juan de ello. No hemos mejorado mucho, porque también ahora nos envuelven ideologías y mentalidades que, clara o sutilmente, pueden minar los fundamentos de nuestra fe y desfigurar el evangelio de Jesús. Tenemos que aceptar la invitación de Juan -"¡estad en guardia!"- para que sepamos defender nuestra identidad en medio de este mundo tan pluralista. Serenamente nos ha hecho decir el salmo: "dichoso el que camina en la voluntad del Señor... te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos".

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