Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
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Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los efesios (2, 12-22)
Hermanos:
Recuerden que antes vivían ustedes sin Cristo, que estaban excluidos de la ciudadanía de Israel y eran extraños a las alianzas y promesas, y no tenían esperanza ni Dios en este mundo. Pero ahora, unidos a Cristo Jesús, ustedes, que antes estaban lejos, están cerca, en virtud de la sangre de Cristo.
Porque él es nuestra paz; él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo; él destruyó, en su propio cuerpo, la barrera que los separaba: el odio; él abolió la ley, que consistía en mandatos y reglamentos, para crear en sí mismo, de los dos pueblos, un solo hombre nuevo, estableciendo la paz, y para reconciliar a ambos, hechos un solo cuerpo, con Dios, por medio de la cruz, dando muerte en sí mismo al odio.
Vino para anunciar la buena nueva de la paz, tanto a ustedes, los que estaban lejos, como a los que estaban cerca. Así, unos y otros podemos acercarnos al Padre, por la acción de un mismo Espíritu.
En consecuencia, ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.
Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
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Salmo Responsorial
Salmo 84
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra.
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la felicidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo.
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas.
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.
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Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (12, 35-38)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela.
Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy...

El evangelio de hoy distingue claramente entre estar despiertos y estar dormidos. En el estado de vigilia podemos responder a cualquier llamado, urgencia o desafío; pero cuando estamos dormidos, nuestro cuerpo abandona las preocupaciones presentes y se abandona a su propio ritmo. Muchos maestros espirituales de la época de Jesús e incluso más recientes interpelan a sus oyentes con el mismo llamado. El tiempo en el que vivió Jesús fue una época de grandes cambios para la humanidad, por lo que era necesario estar atentos a los signos de los tiempos, que daban pistas sobre lo que Dios quería para ese momento particular. En el siglo I llegaron a su fin los grandes imperios del Medio Oriente (Egipto, Babilonia, Persia) y se consolidó el Imperio Romano, que habría de durar cinco siglos más. - Nuestro tiempo actual no es tanto una época de cambios, como un cambio de época. Las transformaciones actuales de la humanidad tienen un alcance global, sólo comparable con los cambios de la industrialización hace tres siglos. Nuestra fe nos debe mantener despiertos para descubrir cuáles son los desafíos de nuestro momento en el que la comunicación la información y el conocimiento son proclamados como los valores máximos y universales. ¿Cuáles son los principales desafíos del cristiano ante la nueva cultura?
De acuerdo con la primera lectura, una de las consecuencias que nos ha producido el haber sido salvados por Jesús es que él ha hecho de todos un solo pueblo. El misterio de Cristo y de la Iglesia sobrepasa lo personal e individual: la comunión de todos los creyentes en un solo pueblo, una sola familia, un solo edificio.
Es una llamada a que tengamos un espíritu más universal y ecuménico: a nadie le podemos considerar extraño en esta familia. Por nuestra acogida fraterna, debemos hacer sentir a todos que son ciudadanos e hijos, y piedras vivas de este edificio que siempre está en construcción.
Ahora no será la distinción entre paganos y judíos la que nos preocupa. Entonces sí, porque la sensibilidad de los judíos era fortísima en ese sentido: en el Templo de Jerusalén estaba castigado con pena de muerte el que un pagano se atreviera a pasar un determinado límite. Pero hay otras actitudes parecidas: ¿nos creemos superiores a otros? ¿tenemos un corazón capaz de comprender y dialogar con los que piensan distinto de nosotros, seguramente con la misma voluntad que nosotros? ¿practicamos el ecumenismo en nuestra propia casa, en las relaciones entre jóvenes y mayores, entre laicos y religiosos? ¿acogemos a los "alejados", a los emigrantes, a los turistas? ¿les facilitamos que se sientan en su casa? ¡Qué hermosa la consigna y la promesa de Pablo: "paz a vosotros, los de lejos, paz también a los de cerca: así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu".
Igual que Cristo hizo caer el muro divisorio entre Israel y el resto de la humanidad, igual que en Berlín cayó felizmente el muro que separaba el Este del Oeste, tal vez tendrán que desaparecer más muros en nuestra vida personal o comunitaria, para que puedan cumplirse estas perspectivas tan optimistas de Pablo y lo que ya el salmo cantaba: "Dios anuncia la paz a su pueblo".
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