Servicio Email de Lecturadeldia.com
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él,
y él conmigo" (Ap 3,20)
Servicio de Email diario con las lecturas del
día de acuerdo con el Ciclo Litúrgico de la Iglesia
Católica.
Este servicio se ofrece solamente
con autorización previa del receptor.
Participa a tus familiares y amistades invitándoles a
subscribirse a este servicio diario.
|
|
|
Sobre las Lecturas de hoy...
|
|
|
|
Primera Lectura

Lectura de la carta
del apóstol san Pablo a los
gálatas (3, 21-29)
Hermanos:
Si la ley dada por medio de Moisés fuera capaz de dar la vida, su cumplimiento bastaría para hacer justos a los hombres. Pero, en realidad, la ley escrita aprisionó a todos bajo el pecado para que, por medio de la fe en Jesucristo, los creyentes pudieran recibir los bienes prometidos.
Antes de que llegara la etapa de la fe, estábamos presos y bajo la custodia de la ley, en espera de la fe que estaba a punto de manifestarse. De modo que la ley se hizo cargo de nosotros, como si fuéramos niños, para conducirnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero una vez que la fe ha llegado, ya no estamos sujetos a la ley.
Así pues, todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues, cuantos han sido incorporados a Cristo por medio del bautismo, se han revestido de Cristo. Ya no existe diferencia entre judíos y no judíos, entre esclavos y libres, entre varón y mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, son también descendientes de Abraham y la herencia que Dios le prometió les corresponde a ustedes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
|
|
Salmo Responsorial
Salmo 104
El Señor nunca olvida
sus promesas.
Entonen en su honor himnos y cantos; celebren sus portentos. Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el que lo busca.
El Señor nunca olvida
sus promesas.
Recurran al Señor y a su poder y a su presencia acudan. Recuerden los prodigios que él ha hecho, sus portentos y oráculos.
El Señor nunca olvida
sus promesas.
Descendientes de Abraham, su servidor; estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen: el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos.
El Señor nunca olvida
sus promesas.
|
Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (11, 27-28)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo:
"¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!"
Pero Jesús le respondió:
"Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
|
Sobre las Lecturas de Hoy...

Las bienaventuranzas son una forma especial de bendición, que se volvió distintivo de las primeras comunidades cristianas. Pero, mientras en el ambiente de la época se consideraba una bendición la riqueza, la fuerza física, el poder político, el origen racial o la nobleza de cuna, la comunidad cristiana valoró como bendición el amor universal, la solidaridad con los pobres y excluidos y la capacidad de discernir la voluntad de Dios en la escucha de la Palabra. La mujer que interrumpe y aclama a Jesús bendice a la familia en la que él nació y, ciertamente, su hogar de proveniencia debió ser un lugar muy especial, en el que se cultivaron de manera extraordinaria todos los valores que después él propuso a toda la humanidad. - Pero la bendición que Jesús nos propone es la del cultivo asiduo de su palabra, escuchada en clima de oración y vivida en ambiente de comunidad. La vida cristiana ha desarrollado dos métodos complementarios de lectura orante de la Palabra: la "Lectio Divina" y la "Lectura Comunitaria y Pastoral de la Biblia". Tenemos, pues, la bendición de Jesús, y la Iglesia nos proporciona algunos métodos de lectura y de oración: ¿A qué esperamos, para hacer de la Palabra el centro de nuestra vida?
Pablo, en este contexto de la comunidad de Galacia, tentada de volver a los valores del AT que él considera ya caducados, presenta la ley de Moisés con rasgos bastante peyorativos.
Es difícil la relación entre la norma y la libertad, entre la ley y la mayoría de edad. También para los cristianos.
¡Cuántas veces tuvo que criticar Jesús a los fariseos por su legalismo exagerado, que hacía, por ejemplo, que el sábado, en vez de ser un día de libertad y gozo, se convirtiera en motivo de casuística y de angustias! ¡Cómo tuvo que esforzarse la primera comunidad cristiana por encontrar los caminos justos en su apertura al mundo pagano, liberándose poco a poco de la formación legalista heredada del AT!
Cada uno de nosotros sabrá si se siente hijo en la casa de Dios, o prisionero. Si se dirige a Dios como Padre o sólo como Creador o como Juez. Si cumple con las reglas del juego -en su familia, en su parroquia, en su trabajo, en su comunidad religiosa- por amor, o sólo por interés o miedo al castigo. Si educa a los hijos o a los jóvenes a cumplir las normas de la vida cristiana -la oración, la participación en la Eucaristía dominical- por mera tradición, por miedo, por interés comercial con Dios, o por convicción y amor.
Si la fe la sentimos como una losa, si todavía somos "esclavos" o nos sentimos "prisioneros" o necesitamos del "pedagogo" de la disciplina exterior como los niños romanos, no hemos llegado a la madurez.
|
|
|
|