Primero que nada debemos establecer que no existe fórmula mágica para nada en la vida. Sea bajar de peso, hacer una carrera, dejar un mal hábito o definir nuestro futuro. Pero si no lo definimos nosotros, las circunstancias y los demás lo harán por nosotros o, ¿quieres definirlo tú?
Los ejercicios que siguen, no son una varita mágica y no se trata de esperar milagros. Pero mientras más pongas de tu parte, aunque los tengas que hacer una y otra vez hasta que encuentres tu camino, te sentirás felizmente satisfecho de determinar tú mismo tu futuro, tu propósito en esta vida.
Busca un momento o date ese momento en que puedas estar a solas contigo mismo, sin interrupciones o distracciones. Sí desde aquí dices que no puedes, no podrás avanzar, no sólo con los demás ejercicios, sino con tu vida. Necesitas darte tiempo para ti mismo, para esto y para disfrutar de tu propia compañía.
No puedes estar contra reloj. ¿Qué no vale todo el tiempo que sea necesario lo que quieres hacer de tu vida? Aunque no hicieras estos ejercicios, tú vales y vales mucho, como para no poder darte tiempo de meditar en cualquier cosa que atañe a tu vida. Vete al campo si es necesario y desconéctate de todo y de todos.
Haz una meditación de unos 15 a 30 min. o más si quieres. Durante la meditación procura hacer a un lado cualquier pensamiento de angustia, de preocupación. Cualquier pensamiento que llegue a tu mente relacionado con el pasado o con el futuro, suéltalo suavemente, sin esfuerzo, déjalo ir.
El objetivo de la meditación es desconectarte de todo y de todos y concentrarte en el aquí y el ahora. Escucha los sonidos, pero no te centres en ellos, déjalos ir también. Concéntrate en tu respiración, en el sonido de la misma, inhalando paz y exhalando tensión. Haz esto hasta que estés totalmente relajado.
Te puedes ayudar con música propia para meditar o con cualquier cosa que a ti te funcione para meditar y poder relajarte completamente. Durante la meditación no pienses siquiera en los ejercicios de que estamos hablando. No te preocupes tampoco por cómo hacer la meditación. Simplemente procura estar lo más relajado posible. Ten lápiz y papel a la mano para cuando termines tu meditación o relajamiento.
Una vez que te sientas totalmente relajado, considera la siguiente pregunta: Sí tuvieras todos los recursos necesarios, ¿Qué es lo que más te gustaría hacer en la vida? Recuerda que estamos hablando de tu vida en su más alta expresión, no de situaciones como buscar pareja, tener dinero, divertirte, etc.
Todas esas aspiraciones, sea dinero, pareja, salud, paz, etc., que siempre has querido se te darán por añadidura. Una vez que tienes bien claro a qué dedicarás el resto de tu vida, lo que será tu misión o propósito, tendrás todo lo demás que tú quieras. Ahora bien, esa misión tiene como parte inherente el servicio a tus semejantes.
Es un gozo sublime el servir a los demás haciendo lo que más nos gusta. "Cuando te dedicas a hacer lo que más te gusta, nunca más vuelves a trabajar"; Sócrates. Tus sueños de cualquier índole están comprendidos en lo que es tu propósito. Así que, toma el timón de tu barco (Vida) y dirígete a donde tú elijas.
Conservando ese estado de relajación, lleva a cabo el ejercicio siguiente: Toma el lápiz y papel y anota todo aquello que tú consideras que más te gustaría hacer en la vida. Pueden ser varias cosas. Lista una a una todas las que se te ocurran, sin importar que tan imposibles o inalcanzables te parezcan.
Escribe, escribe y escribe sin parar hasta que de verdad ya no se te ocurran cosas. Obviamente tienen que ser cosas que de corazón te gustaría hacer o que siempre has querido hacer. De nada sirve poner cosas que en el fondo no deseas y que tan sólo son cosas que aparentemente sería bonito hacer. Mínimo diez cosas.
Recuerda que aquí no van aquellas cosas que hemos elegido porque eran cómodas, fáciles, se hacía buen dinero, sonaban bien, era lo que la familia esperaba, porque no había otras alternativas (siempre las hay), porque simplemente no le di importancia, etc. ¡Razones equivocadas! Deber ser lo que tu corazón te dicta.
Una vez que hayas dejado de escribir, ponlas en orden de jerarquía. Es decir, hasta arriba la que más, más te gustaría hacer, y así en adelante. Puedes ir comparando la primera con la segunda y decidir cuál de las dos es la que más te llama. La que hayas elegido, compárala con la tres y elige la que más te guste o quieras.
Cuando hayas comparado cada una con todas las demás, ya tendrás la número uno, la que más quieres hacer en tu vida. Deja aparte entonces la que salió más arriba de todas las demás y vuelve a hacer exactamente el mismo proceso con cada una de las que vayan quedando, hasta tenerlas jerarquizadas.
Pasa en limpio la lista jerarquizada y deja esa hoja aparte. En otra hoja en limpio, comienza a listar todas tus habilidades. Sé justo contigo mismo y lista todo aquello que te es fácil, todo aquello para lo que tienes destreza, todo aquello en lo que tú eres capaz. No dejes nada afuera por pensar que no tiene importancia.
Piensa en todo lo que ya haces y haces bien. Una vez más sé justo contigo mismo. Recuerda que todo tu pasado te ha venido preparando para aquello a lo que ahora te vas a dedicar; "Tu misión". Así que por insignificante que parezca, todo lo que sabes hacer importa para el siguiente paso en tu vida.
Te queremos dejar aquí, en una especie de pausa, para que te des toda la semana y hagas este ejercicio tantas veces como sea necesario durante este tiempo. Tampoco te desesperes o te desanimes si en estos primeros intentos no te sale algo concreto. No importa cuántas veces lo tengas que hacer, estás en el camino.