Te pedimos en el número anterior que formaras una imagen de ti mismo a partir de aspectos que ya tienes y que son de tu agrado, más los nuevos que sustituyeron a los que no eran de tu agrado. Visualiza en la pantalla de tu mente esta nueva imagen.
¿Cómo es tu nueva imagen? ¿La de una persona que se ama y tiene confianza en sí misma? ¿De una persona agradable que tiene mucho que dar a los demás? ¿La de alguien con un gran potencial para tener logros en todas las facetas de su vida? ¿La de una persona que disfruta plenamente vivir en propósito?
Recuerda que no estamos hablando de la imagen que tenías anteriormente, sino de la nueva imagen que estás formando del ¡Nuevo Tú! No te hablamos de ilusiones vanas, sino de aquellos aspectos o características que quieres de verdad incorporar en tu persona.
Tal vez sería agradable ser un gran estadista o presidente de tu país, pero, ¿Es eso lo que quieres realmente? Tal vez querer ser una gran estrella de cine es algo con lo podríamos soñar, pero una vez más, ¿Es eso lo que queremos en el fondo de nuestro corazón? Si así es, ¿Por qué no?
El énfasis que queremos hacer aquí es en que trates de ubicarte en lo que realmente tu corazón desea que tú seas. No la imagen ilusoria de algo que creemos nos daría felicidad. Tú sabes bien, en tu interior qué es lo que más deseas ser. Déjate sentir y escucha esos sentimientos acerca de tu imagen nueva.
Una imagen de alguien seguro de sí mismo, que va por la vida teniendo logros, que se ama, ama y es amado, que vive en propósito sirviendo al prójimo, que se respeta, respeta a los demás y es respetado, que se deja ser y deja ser a los demás.
Escoge un momento y un lugar en que puedas estar totalmente a solas, sin interrupciones, sin ninguna distracción y ponte en un estado meditativo (Página de VIVE de Meditación). Visualiza esa imagen con todo detalle, siéntela, deja que tus emociones afloren. Entusiásmate con la imagen, disfrútala, gózala y finalmente adóptala ya, es tuya, eres tú mism@.
Lleva a cabo esta visualización/meditación de quince minutos a media hora, de preferencia dos veces al día, justo antes de disponerte a dormir y justo al despertar por la mañana. Intenta hacerlo toda la semana sin que dejes que nada te lo impida, aunque lo hagas en otro horario. Seguimos la próxima semana.