| Relatos que inspiran.
(En respuesta a la pregunta de una niña de 15 años; "¿Cómo me puedo preparar para una vida satisfactoria?").
"Mi declaración de autoestima"; Virginia Satir.
Yo soy yo.
En todo el mundo, no hay nadie más exactamente igual a mí. Hay gente que tiene algunas partes iguales a las mías, pero nadie da como resultado alguien exactamente igual a mí. Por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sol@ lo elijo.
Yo soy dueñ@ de todo lo que me concierne: mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace; mi mente, incluyendo todos mis pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan; mis sentimientos, sean cuales puedan ser: ira, dicha, frustración, amor, desilusión, entusiasmo; mi boca y todas las palabras que salen de ella: corteses, dulces o groseras, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave; y todos mis actos, ya sea que estén dirigidos hacia otros o hacia mí.
Yo soy dueña de mis propias fantasías, mis sueños, mis anhelos, mis temores. Soy dueñ@ de todos mis triunfos y éxitos, de todos mis fracasos y errores.
Debido a que soy dueñ@ de todo lo mío, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amarme y ser amigable conmigo en todas mis partes. Entonces puedo hacer que a todo lo mío le sea posible trabajar en función de mis mejores intereses.
Sé que hay aspectos de mí mism@ que me intrigan y otros aspectos que no conozco, pero mientras sea amigable y amable conmigo mism@, puedo buscar valientemente y con esperanza las soluciones a los enigmas, así como maneras de descubrir más acerca de mí.
Me vea como me vea y suene como suene, lo que diga y haga, y lo que piense y sienta en un momento dado, soy yo. Esto es auténtico y representa dónde estoy en ese momento del tiempo.
Cuando más adelante mire en retrospectiva cómo me veía y sonaba, qué decía y hacía, y cómo pensaba y me sentía, algunas partes pueden resultar inadecuadas. Puedo descartar lo inadecuado y conservar lo que demostró ser adecuado, e inventar algo nuevo para reemplazar lo que descarté.
Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo las herramientas para sobrevivir, para estar cerca de los demás, para ser productiva, para comprender el sentido y descifrar el orden del mundo de la gente y las cosas fuera de mí.
Me pertenezco y por lo tanto puedo guiarme. Yo soy yo y así estoy bien.
Como apareció en "Caldo de Pollo Para el Alma".
***** ***** ***** ***** ***** |