Los niños merecen aceptación, respeto y amor.
Aceptación: Debemos aceptarlos sin importar su físico, no hacer comparaciones y no disciplinarlos o ridiculizarlos frente a sus amigos u otras personas.
· Aceptarlo y enseñarle a que se acepte y tenga confianza en sí mismo.
· Exaltar sus cualidades. Elogios sinceros, más no fingir o adular.
· No compararlo con nadie (hermanos, alumnos, primos, etc.).
Respeto: Debemos escucharlos, cumplir nuestra palabra y sinceramente interesarnos por sus inquietudes.
· Saber escucharlo para entender sus deseos y alegrías, temores y preocupaciones
· Cumplir lo prometido: Sea premio o castigo, no dejarse llevar por sus berrinches.
· Dejar que expresen lo que anhelan ser, hacer o tener, sin recriminaciones y permitir que con el tiempo ellos vayan definiendo cuales son o van a ser sus verdaderos intereses.
Amor: Es muy importante decirles que los amamos y demostrárselos.
· Si bien es cierto que todo lo que hacemos es porque queremos lo mejor para ellos y porque los amamos, ellos no necesariamente pueden o saben interpretar que lo que hacemos es por su bien, como cuando los disciplinamos. Por eso es importante decirles que los amamos, abrazarlos, acariciarlos, apapacharlos, etc.
El niño con una buena Autoestima llega a ser un adulto:
* Ambicioso sin ser codicioso
* Poderoso sin ser opresor
* Auto - afirmativo sin ser agresivo
* Inteligente sin ser pedante
En resumen; para lograr una alta autoestima en el niño, debemos:
* Decirles y mostrarles que los amamos, abrazarlos, acariciarlos, apapacharlos.
* Debemos saber poner límites: No ser tan restrictivos y tampoco dejarlos hacer todo lo que quieran, so pena de que crezcan inseguros o con baja tolerancia a la frustración.
* Elogiarlos sinceramente cuando tengan logros reales, exaltando sus cualidades.
* Escucharlos de verdad, dejar que se expresen para conocer sus deseos y alegrías, temores y preocupaciones.
* Disciplinarlos y cumplir lo prometido, sea premio o castigo. Hacerles saber cuáles pueden ser las consecuencias de sus actos.
* Dedicarles el mayor tiempo posible y que éste sea de calidad, sin menospreciar la cantidad, compartiendo sus actividades más que las nuestras.
* Ser comprensivos y ponernos a su altura y no esperar que hagan las cosas con la destreza y facilidad de un adulto.