Existe un concepto llamado "El Efecto Pigmalión" o "La Profecía Auto-realizable". El término Pigmalión fue acuñado por Robert Rosenthal y Leonor Jacobson en conjunto con el experimento llevado a cabo en la Escuela Oak en 1964 y experimentos adicionales en 1968.
Estos experimentos se realizaron con cientos de niños durante varios años y la conclusión general es que los padres y el maestro ejercen una influencia decisiva sobre los alumnos en base a las expectativas que se tienen de ellos.
Estos estudios demostraron ampliamente que "Todos los niños pueden aprender, sin importar como sean etiquetados, ya sea como lentos de aprendizaje, bajo nivel socio-económico, citadino o campesino, o su origen".
El "efecto Pigmalión" o el "efecto halo", fue descubierto en una serie de célebres experimentos de Rosenthal en los cuales tras pasar unos tests de inteligencia a un grupo de muchachos con dificultades escolares, se comunicaba a las familias y al profesorado (éstos no conocían al alumnado) unos resultados falseados en que aparecían como mucho más inteligentes de lo que en realidad puntuaban en el test.
La consecuencia fue que, paradójicamente, estos alumnos pasaron a ser los más destacados en clase. El profesorado constató su inteligencia, por encima de la media y ellos mismos, los chicos y chicas, se sintieron más capaces. El "efecto halo" no es ninguna panacea, pero la experiencia dice que funciona las raras veces que se aplica. Para que alguien se comporte de modo inteligente, lo primero es que él o ella misma se lo crea (y tú también, como padre o maestro, creas en ellos).
A la vista del experimento, la recomendación de los investigadores fue: "Ten altas expectativas de alguien, hazle creer que le sobra capacidad para satisfacerlas y las verás cumplidas". Las expectativas deben ser sinceras y cuando así es, éstas también se transmiten a los hijos (o alumnos, o empleados) en forma inconsciente.
El día a día nos muestra lo contrario. La práctica habitual, consiste en la consabida perorata a estos alumnos sobre sus malos resultados en los exámenes, donde se sienten los tontos y tontas de la clase. O en casa donde se enfatiza su mal comportamiento y no se reconocen sus triunfos y logros, o aspectos positivos.