CONTROLANDO LA MENTE
De acuerdo a la teoría cuántica, y rigurosamente comprobado por la ciencia, todo en el Universo, absolutamente todo, VIBRA en diferentes frecuencias, y sin excepción. De hecho, la ciencia nos dice que el Universo entero es energía, misma que vibra en diferentes frecuencias, pero todo es energía. Por lo tanto, nosotros vibramos, no solamente nuestro cuerpo, sino también nuestros pensamientos.
Valga la redundancia, así como nuestro cuerpo es energía vibrante, definitivamente nuestros pensamientos son también energía vibrante. En el número anterior decíamos que sería imposible vigilar todos y cada uno de los 50 mil a 60 mil pensamientos que los científicos nos dicen que tenemos al día y que la clave está en observar cómo nos hacen sentir dichos pensamientos.
Es precisamente la energía vibrante de nuestros pensamientos la que al manifestarse en nuestra forma de sentir, nos sirve de indicador. Mientras más mal nos sentimos, a veces en la boca del estómago, a veces en todo el cuerpo, quiere decir que nuestra frecuencia vibratoria es baja, o muy baja. Los pensamientos negativos generan frecuencias vibratorias bajas y los positivos, frecuencias altas.
Aquí hay que señalar que cuando pensamos negativamente, de acuerdo a nuestra frecuencia vibratoria, no solamente atraemos más de lo mismo que nos está haciendo sentir mal, sino que podemos generar enfermedad en nuestro organismo, perjudicamos nuestra salud. Con pensamientos positivos nuestra frecuencia vibratoria nos atrae cosas buenas, bellas y positivas, generamos salud.
Mientras más confiamos en Dios, en el Universo y en nosotros mismos, más tranquilos estamos y mientras más tranquilos, más alta nuestra vibración. Confiemos pues y relajémonos, disfrutemos de la vida, viviendo cada día al máximo, que así es como manifestamos a Dios en nosotros, y nosotros en Él.
Por todo lo anterior es importante que hagamos meditación, no como algo que si tenemos tiempo y ánimo la hacemos, sino como algo prioritario para afectar positivamente los demás aspectos de nuestra vida (ver Boletines #28-09 a #32-09.
"Cuando oramos, le estamos hablando a Dios. Cuando meditamos, le permitimos a Dios hablarnos."