Parecería mentira, pero es muy probable que algunos de nosotros ya hemos abandonado o no cumplido con algunos, si no todos, nuestros propósitos de año nuevo. Reflexionemos sobre qué podemos hacer para que este año no sea uno más como cualquier otro en que no avanzamos o no cumplimos todo lo que nos propusimos hacer durante 2013 para mejorar nuestra calidad de vida.
Revisemos todos y cada uno de ellos y hagamos las siguientes preguntas:
- ¿Acaso eran demasiados propósitos que era seguro que fallaríamos en alguno o varios?
- ¿Tal vez algún propósito era demasiado grande que no podríamos lograrlo?
- ¿Eran medibles y humanamente posibles todos y cada uno de ellos?
- ¿Los dividí en metas pequeñas que permitieran medir mi avance periódicamente?
- ¿Qué tanto he seguido o pienso seguir el avance diario, semanal, o mensual?
Podemos ir ajustando sobre la marcha nuestras metas, fijando objetivos o fechas más realistas para poder cumplir con lo que nos habíamos propuesto. Le preguntaron a un individuo: ¿Cómo te comerías un elefante? Y él contesto:
"A pedacitos" Así es como podemos hacer más manejables, medibles y sobretodo, alcanzables nuestros propósitos de año nuevo.
Ahora bien, lo más importante es llegar a nuestra mente subconsciente e impactarla de tal manera que ahí se graben indeleblemente dichos propósitos. Recordemos que todo lo que somos, todo lo que hacemos, y todo lo que tenemos en nuestra vida es el resultado de lo que se ha grabado en el subconsciente, bueno, malo o regular.
Se nos dice que cuando queramos ser, hacer o tener algo en la vida, debemos comenzar con el resultado final. Es decir; debemos de tener una imagen clara y concreta de lo que queremos lograr y sentir la emoción, tal cual y tan intensamente como si ya hubiésemos logrado nuestro objetivo. La clave es el "sentimiento"; de felicidad, de paz, de armonía y de amor.
Mientras más grande el sentimiento de bienestar, más fácil nos será continuar y apegarnos a hacer lo que sea que nos hayamos propuesto hasta que estemos felices, en paz, en armonía y en amor. El Universo entero acude en nuestra ayuda cuando con nuestros sentimientos le comunicamos clara y concretamente nuestros deseos, aspiraciones, sueños.
Cuando nos encontremos titubeando en llevar a cabo la tarea del momento, no solo debemos de reflexionar sobre el problema o el obstáculo que nos está deteniendo y tratar de resolverlo, sino que debemos de echar un vistazo a la meta u objetivo y visualizarnos con o en el resultado final, sintiendo con toda intensidad la alegría, el placer, el bienestar y el amor de haber logrado nuestro objetivo final.
Si no lo hemos hecho ya, nuestros objetivos deben de estar por escrito y agreguemos una foto o recorte de revista que ilustre con todo el detalle posible lo que deseamos. Incluso podemos agregar alguna frase que nos inspire a seguir adelante y sin titubeos. Mientras más gocemos ahorita del momento o resultado final, más fácil y rápido llegaremos a él.
Revisemos cotidianamente nuestras metas, visualicemos la ilustración de las mismas, leamos las frases de inspiración y sintamos con intensidad.