Año nuevo, Era nueva; ¡tengamos Vida Nueva!
Vivimos plenamente cuando estamos en nuestro propósito y nada nos falta. Dios, en su sabiduría infinita, nos lleva a servir a los demás haciendo lo que más nos gusta "Para que tengamos vida y la tengamos en abundancia" Juan 10:10.
Es definitivo que nuestro propósito es único y nadie más lo puede llevar a cabo más que nosotros. Si no sabemos a ciencia cierta cuál es nuestra misión en la vida o no estamos seguros, podemos llevar a cabo ciertos pasos que nos ayudarán a determinar si estamos viviendo en propósito.
El primer paso básicamente es hacernos varias preguntas que contestándolas con sinceridad nos pueden orientar en el camino que ya está trazado para todos y cada uno de nosotros. Las preguntas serían las siguientes:
- ¿Qué es aquello a lo que más me gustaría dedicarme si no hubiera ningún obstáculo y tuviera todos los recursos y medios para hacerlo?
- ¿Qué es aquello para lo que yo tengo el talento o puedo adquirir fácilmente la habilidad para llevarlo a cabo?
- ¿A qué podría dedicarme de lleno horas, días y semanas enteras sin cansarme o sentir fastidio o aburrimiento?
- ¿Qué me haría sentir toda la pasión de que soy capaz y sentirme pleno y lleno de vida?
El segundo paso es poner por escrito todas las respuestas posibles sin dejar de escribir, por unos 15 a 20 minutos, dejando fluir todo lo que se nos ocurra sin omitir nada por descabellado que parezca.
El tercer paso es leer lo escrito una y otra vez e ir descartando lo que menos nos entusiasme. Y de igual manera ir dándole prioridad a aquellas actividades que más nos entusiasman, que más nos llaman la atención.
No necesariamente bastará con hacerlo una vez. Puede ser necesario hacerlo una y otra vez hasta que nos sintamos cómodos con la actividad que más sobresale. No debemos de preocuparnos por los recursos o medios para vivir nuestro propósito, ya que Dios nos da la misión, pero también los medios. Ésa es su tarea, la nuestra es encontrar cuál es nuestra misión y entregarnos a ella de lleno.