Año nuevo, Era nueva; ¡tengamos Vida Nueva!
Al iniciar este nuevo año y una nueva era está en nosotros crear un nuevo mundo de mayor cooperación, comprensión y entendimiento entre los seres humanos. Si esperamos que los demás hagan y que todo lo bueno llegue a nosotros, nos vamos a quedar esperando para siempre. Los que se apliquen a crear una mejor calidad de vida para si mismos y sus seres queridos, a través de la renovación de la mente, formarán parte del nuevo orden mundial, de la nueva era que inicia.
"No traten de imitar el modo de vivir de este mundo, antes bien, transfórmense por medio de la renovación de sus mentes, para que puedan discernir cuál sea la buena, aceptable y perfecta voluntad de Alá." Romanos 12:2
Para cambiar nuestra calidad de vida debemos iniciar una nueva etapa en la que nos orientemos a ser, hacer y tener lo que siempre hemos querido en la confianza de que Dios está con nosotros. Todos y cada uno de nosotros tenemos una misión por la cuál hemos llegado a esta vida y encontrar nuestro verdadero propósito es la más alta prioridad que tenemos.
Cuando vivimos en propósito vivimos plenamente. El Universo acude a brindarnos todo lo necesario para cumplir nuestra misión en esta vida, nuestra razón de ser. Y es entonces que todo lo demás se nos da por añadidura, en sincronía llegan a nosotros recursos, personas y sucesos para poder cumplir nuestras más preciadas aspiraciones. "Viviendo en propósito encontramos la plenitud de la vida"; HVM
La semilla de lo que siempre hemos querido hacer fue sembrada por nuestra Divina Presencia. Una vez que a través de la reflexión encontramos nuestra verdadera razón de ser, estamos en camino de cumplir metas, salvando obstáculos y resolviendo problemas, lo que nos ha de llevar a lograr nuestra misión.
Lo bello de todo esto es que haciendo lo que más nos gusta, todo lo demás se da por añadidura en amor, armonía, paz, felicidad, abundancia, prosperidad y salud. ¿Qué más podemos pedir? La pasión que le inyectemos a esas metas y la fe que pongamos en ello, nos asegurará cumplir con las mismas y estaremos viviendo en nuestro propósito.
Enfocándonos en nuestro propósito, éste se convierte en el faro que nos guía y sabremos a donde dirigirnos y qué metas debemos alcanzar. Cada meta que alcanzamos nos confirma que estamos viviendo en propósito. ¡Los obstáculos son aquellas cosas que nos atemorizan cuando quitamos la vista de nuestro propósito!
Mantengamos nuestra atención siempre en esa misión que nos fue encomendada por nuestra Divina Presencia. No debemos dudar que el hecho de estar aquí, en esta vida, en este momento, implica que ¡Dios todavía nos quiere, aquí y ahora, para algo que nada más nosotros estamos llamados a hacer!