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"Abundancia y Prosperidad"... continúa.
Dejemos de enfocarnos en nuestras dificultades, en nuestros problemas, en nuestras carencias. Nuestros pensamientos generan emociones, estas emociones generan vibraciones, éstas a su vez, al salir al exterior, regresan cargadas con más vibraciones de la misma frecuencia y vivimos todo aquello en lo que nos hemos enfocado. Sea bueno o sea malo.
La meditación nos lleva a estar tranquilos, en armonía con nuestro entorno. Durante la meditación podemos visualizar aquellas cosas que deseamos, lo que son nuestras aspiraciones.
Así que usemos la meditación para relajarnos y visualizar abundancia y prosperidad, riqueza y opulencia. Pero también cuidemos nuestros pensamientos cotidianos negativos, procurando mantenernos siempre en un estado de expectación positiva, alegres y confiando en nosotros mismos y en Dios.
Al visualizar debemos hacerlo procurando poner en juego tantos sentidos como podamos. Al visualizar pones en la pantalla de tu mente la casa, el auto, las vacaciones, la universidad de tus hijos, tu pareja, el trabajo idóneo, etc. Ve todo en el color, el tamaño, el tipo y acabado que te gusten. Visualiza en grande.
Para los demás sentidos imagina qué sonidos estarías oyendo, qué olores estarías percibiendo, qué estarías palpando con el tacto, qué emoción tendrías en la boca del estómago, Piensa cual sería todo tu sentir si ya tuvieras eso que tanto anhelas, eso que siempre has querido tener.
Para El Universo, Dios, no hay imposibles. Lo mismo te da algo pequeño o algo grande, según lo hayas visualizado y según la intensidad de la emoción que le hayas puesto. Conforme visualices, estarás proyectando lo que quieres que se manifieste en tu vida.
Ahora bien, el vibrar con energía positiva es un proceso simple mas no fácil. Después de tantos años de estar esperando siempre lo negativo, preocupándonos, estresándonos, hace falta un gran esfuerzo para cambiar nuestros hábitos. Pero de que se puede, claro que se puede.
Todo es cuestión de ser constantes. Al perseverar, cuando menos lo imaginemos, serán vibraciones positivas, de alta frecuencia las que estaremos generando cotidianamente.
Habrá altibajos claro, pero poco a poco iremos invirtiendo la tendencia en nuestro pensar, pasando de un círculo vicioso a un círculo virtuoso. Así que por qué esperar. Comencemos a darle un giro a nuestras condiciones hasta tener la calidad de vida que deseamos y que ciertamente merecemos y Dios quiere para nosotros.
Aquí hemos hablado de la Abundancia y Prosperidad, pero es obvio que este mismo proceso lo debemos aplicar a todo aspecto de nuestras vidas con el que no estemos satisfechos: nuestras relaciones, nuestra salud, nuestro entorno, etc. De hecho, al ir mejorando algún aspecto, los demás se van alineando al vibrar cada día más y más en alta frecuencia. En hora buena.
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