Estoy seguro que todos hemos experimentado la frustración de los deseos no satisfechos. Y cuando hablo de los deseos, me refiero a los sanos deseos que todos tenemos en la vida. Los deseos son la motivación fundamental detrás de todas las emociones humanas; son la fuerza más poderosa dentro de todos y cada uno de nosotros. Proverbios 13:12 nos dice: "Esperanza frustrada (atrasada), corazón afligido (desilusionado), pero el deseo cumplido es como un árbol de vida".

Este verso nos permite conocer nuestra respuesta a los deseos atrasados y revela que tan preparados estamos para manejar el proceso de ver nuestros deseos realizados. Echemos un vistazo a  nuestra perspectiva sobre nuestros deseos, pues para que nosotros podamos desear lo correcto, primero debemos tener claridad para entender qué cosas son las que debemos perseguir en nuestra vida.
 
Los deseos son posibles sólo en el área de nuestro potencial para creer.

Randy Morrison
www.randymorrison.org
Cuando perseguimos nuestros deseos, hay que asegurarnos de que se encuentren en los perímetros de lo posible. No podemos desear algo de lo que somos incapaces de hacer. Por ejemplo, no podemos desear ser el Príncipe de Gran Bretaña sólo por querer serlo... Nuestros deseos tienen que estar en el perímetro de lo que nos es posible.

El peligro de perseguir cualquier deseo es saber la diferencia entre la lujuria, la necesidad y el deseo. La razón de esto es porque somos criaturas ensimismadas cuando se trata de desear cosas.
 
Hay tres áreas en nuestra vida donde nuestros deseos pueden ser contaminados.
  • Los deseos de la carne.
  • Los deseos de los ojos.
  • El orgullo de la vida. 
Podemos encontrar más información sobre esto en 1 Juan 2: 15-17.
 
Estas fueron las tres áreas que Satanás utilizó en el jardín del Edén para que Eva pecara contra Dios.

Por ejemplo, ¿alguna vez te has preguntado por qué quieres tener posesiones? Desear posesiones y/o riquezas puede ser algo bueno, pero si a menudo está influenciado por la lujuria (o malos deseos), como resultado terminaremos condenándonos a nosotros mismos por lo que obtuvimos de ello.
 
Debemos recordar y reflexionar en la parábola que Jesús contó sobre el hombre rico en Lucas 12:16-21, quien permitió que el deseo de auto gratificación y su enfoque en sí mismo lo sobrepasara, en vez de dirigir sus riquezas hacia las manos de Dios. Jesús llamó a este hombre un "necio" pues tuvo la visión equivocada de su riqueza.
 
Una lección que tenemos que aprender sobre la lujuria o los malos deseos, 
es que siempre nos toca la peor parte del trato.
 
La lujuria, o malos deseos,  siempre van a:
  • Mentir y a engañar a los demás para conseguir lo que quieren.
  • Tomar lo que no les pertenece.
  • Invadir y violar la privacidad de los demás.
  • Y nunca se satisfacen en los resultados de las cosas que persiguen.
 
La mejor manera de mantener la lujuria lejos del deseo es pedirle a Dios 
aquello por lo que Él nos creó. 
Al hacer esto vamos a seguir nuestros deseos 
por el camino correcto al mismo tiempo que nuestra vida se centra en Él.

 


    




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