Cada uno de nosotros tiene el deseo de conectar nuestra vida con algo de valor eterno. Sin esa conexión viviremos en la tierra una vida sin rumbo. Dios nos diseñó para estar a su lado. A través de nuestra "Conexión Divina" con Él, entendemos que necesitamos un corazón agradecido para tener contacto con lo sobrenatural.

En Hechos 10, un centurión romano llamado Cornelio, tuvo un encuentro espiritual con Dios que lo puso en contacto con lo sobrenatural que transformó su vida. A lo que sea que estemos conectados, influirá en nuestro sistema de creencias, nuestra perspectiva del mundo, así como nuestros hábitos y nuestro estilo de vida. La vida de oración y la generosidad de Cornelio llamó la atención de Dios. Estos rasgos le importaban al Señor porque son sacrificiales y van en contra de nuestra nuestra naturaleza humana. Tenemos que saber que Dios no está simplemente viendo lo que hacemos, Él está mirando lo que nos motiva a realizar las cosas que hacemos.

Sólo se puede conocer el nivel de tu amor
por los sacrificios que estás dispuestos a hacer.

Cuando prestamos atención a lo que le importa a Dios, Él presta atención a lo que nos importa. Vamos a responder a la pregunta de hoy: "¿Qué le importa a Dios?"

Randy Morrison
www.randymorrison.org
Hebreos 11:6 afirma que nunca se puede agradar a Dios sin fe; sin depender de Él. Cualquier persona que quiera acercarse a Dios tiene que creer que hay un Dios y que recompensa a los que sinceramente lo buscan.
 
La clave de este verso es entender la diferencia entre creer y tener fe.
  • Creer es el punto de partida. Es el reconocimiento de que algo existe. 
  • La fe es actuar en la creencia con la acción correspondiente. Es actuar confiando que Dios está diciendo la verdad todo el tiempo sobre todo. Si no actuamos en lo que decimos que creemos, no habrá ningún cambio en nuestras circunstancias.
PREGUNTA: Si la fe es agradable a Dios, ¿cómo la conseguimos?
De acuerdo con Romanos 12:3, tenemos que pensar con sensatez y mesura, ya que Dios repartió a cada uno conforme a la medida de fe. En otras palabras, cuando nos fijamos en nuestras vidas, no debemos exagerar lo que somos. No podemos obrar en un área de nuestra vida en la que no estamos equipados para hacerlo.

Por ejemplo: Una medida tiene que ver con la cantidad de algo. Una taza medidora se utiliza en la cocina, pero tiene diferentes niveles de medición. La buena noticia es que tú y yo no estamos limitados a la medida se nos ha dado.

Nuestra fe puede crecer más allá de la medida que nos dieron. Se inicia por el oír la palabra de Dios, creyendo en la palabra de Dios y actuando en la palabra de Dios. Romanos 10:17 dice: "Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios."

La fe responde cuando está presente la palabra de Dios.
La fe viene o llega.

Vemos la fe en acción en Marcos 5:25-34. Esta mujer tuvo un flujo de sangre por doce años. Durante esos doce años la palabra de Dios estuvo ausente en su vida y eso le costó la totalidad de sus finanzas. El versículo 27 dice:
"Ella había oído de Jesús, así que se le acercó por detrás entre la multitud 
y tocó su túnica".

Ten en cuenta que lo que había oído le hizo creer y actuó sobre eso.

RECUERDA: Creer es el punto de partida. Es el reconocimiento de que algo existe y la Fe es actuar en la creencia con la acción correspondiente.
 
Donde la fe existe, la asistencia divina estará presente.
  • Ella lo escuchó.
  • Ella creyó.
  • Ella actuó en consecuencia.
  • Ella recibió.
La medida de nuestra fe crece cuando comenzamos a actuar en lo que creemos.