Hemos estado aprendiendo acerca de la lucha que todos enfrentamos en la vida. Es la batalla por la supremacía entre nuestra carne y nuestro espíritu; entre nuestros activos y nuestros pasivos. En Jueces 13-16, Sansón era un hombre cuyo servicio para con su pueblo se neutralizó por sus inclinaciones carnales. Él fue esclavizado por sus pasiones carnales que a la larga, se convirtieron en un pasivo. Sansón fue apartado para los propósitos de Dios antes de nacer, por un voto nazareo. Él fue llamado a ser un libertador y un líder para su pueblo. Sin embargo, optó por hacer caso omiso de su voto a Dios, con el fin de seguir sus pasiones terrenales, lo que lo llevó a una vida dominada por su debilidad. Dios nos ha dado la capacidad de elegir, pero hay que recordar que cada elección está conectada a una consecuencia.
 
Sansón quiso entrar en una alianza impía, que era perjudicial para su asignación. Eligió el caminar en la oscuridad en lugar de vivir a la luz de su nombre, que significa "brillo". Cuando nacemos, nos parecemos a nuestro nombre. Cuando morimos, lucimos como nuestras elecciones. Después de mirar la vida de Sansón, confío en que tus elecciones estarán centradas en Dios en lugar de centradas en ti mismo.

Randy Morrison     

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1. ANTES DE TOMAR UNA DECISIÓN, HAZTE UNA PREGUNTA...

"¿Voy a ser capaz de vivir con la decisión que voy a tomar?"

Como Sansón, vivimos con las consecuencias de nuestras decisiones. Es por eso que tenemos que consagrarnos a Dios. Sólo vamos a caminar en la voluntad de Dios mediante la obediencia a la voluntad de Dios. Sansón no fue guiado por el Espíritu de Dios, por lo que siempre terminaba con la gente equivocada en los lugares que atendían a su debilidad. Sansón "descendió" a Gaza, que significa "fortaleza". Se fue al valle de Sorek, que significa "enredo". Allí se enamoró de una mujer llamada Dalila, que significa "para debilitar, para empobrecer y para derribar"

Recuerda: El lugar donde estés determina lo que puede crecer en ti, fortaleza o debilidad.

2. NUESTRA DEBILIDAD NOS CONDUCIRÁ A UNA TRAMPA

Cuando Sansón encontró a Dalila, conoció a su par, pero para mal. Debemos saber que una "Dalila" viene en diferentes formas. Dondequiera que somos débiles, hay una "Dalila" asignada por el enemigo para atraernos y atraparnos. Los enemigos de Sansón contrataron a Dalila para que ella lograra seducirlo para descubrir el secreto de su fuerza. En otras palabras, ella sedujo a Sansón para encontrar una entrada. Esa es la forma en que el enemigo trabaja. La Biblia nos dice que "...no den lugar al Diablo." Debemos tener discernimiento para saber cuando alguien o algo es enviado a nuestras vidas para explotar nuestras vulnerabilidades y debilitarnos, empobrecernos y derribarnos.

3 pasos para caer y ser cautivos: Sansón no sabía que su relación con Dalila se convertiría en un pasivo y no un activo. Sansón descendió en pasos. Dalila lo derribó haciendo lo siguiente:

Tentándolo,
Controlándolo,
y Traicionándolo.



3. LAS CONSECUENCIAS DE LA DESOBEDIENCIA DE SANSÓN

Sansón tomó su relación con Dios por sentado. No le preguntó a Dios si aprobaba su relación con Dalila. Su desobediencia tuvo:

UN EFECTO DE VINCULACIÓN,
UN EFECTO CEGADOR,
Y UN EFECTO "MOLINO"
 
No se dio cuenta de que su debilidad era una responsabilidad que lo llevaría más lejos de lo que él quería ir. Lo mantendría más tiempo del que él quería quedarse, y le costaría mucho más de lo que podía permitirse pagar. Sansón era la personificación de Proverbios 25:28. No tenía dominio sobre su propio espíritu. Dalila lo acosaba y lo presionó hasta que encontró la llave que abrió su corazón. Su fuerza no estaba en su cabello. Su fuerza estaba atada a su conexión espiritual con Dios. Sansón cayó y le contó todo y reservó su lugar detrás del molino. En lugar de proporcionar la liberación a su pueblo, ofreció entretenimiento para el enemigo.
 
Recuerda: Sansón perdió su fuerza dada por Dios al permitir que el enemigo tomara ventaja de su debilidad, para neutralizar su activo. Se volvió como cualquier otro hombre. Las siete trenzas de su cabello representan la fuerza que se deriva de una relación funcional con el Espíritu de Dios. Sin la participación del Espíritu de Dios en nuestras vidas, tendremos sólo una apariencia de santidad y una vida sin poder... estaríamos sujetos a nuestras debilidades y viviríamos nuestras vidas del lado de nuestros pasivos.
 
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