Crisis y tragedias inesperadas son una realidad en la vida. Todos vamos a experimentar algún tipo de vivencia inesperada que cambie nuestro rumbo durante el curso de nuestra vida. Nuestra capacidad para salir adelante dependerá de qué tan profunda y sólida sea nuestra relación con Dios.

Dios no nos prometió una vida libre de momentos difíciles o desgracias en este mundo. Sin embargo, el Señor sí prometió que su amor y sustento incondicional irían con nosotros a través de las luchas. Sin un conocimiento fundamental acerca de Dios, la fortaleza interior que necesitamos para lograr salir adelante de la desgracia, será seriamente afectada.

El primer paso para estar listos ante lo inesperado, es tomar la iniciativa por nosotros mismos para ayudar a otros. Tómate un tiempo ésta y cada semana para recordar a alguien que tú sabes que está enfrentando o ha pasado por una desgracia. Envíale un mensaje de aliento y apoyo ya sea por teléfono, correo, mensaje, etc. Nunca es mal momento para entregarnos a los demás.

Recientemente aprendí algunas de las más significativas lecciones de vida por medio de un amigo cercano enfrentando dificultades inimaginables. Es a través de situaciones inesperadas que experimentamos personalmente, o aquellas que suceden a nuestros amigos cercanos o colaboradores, con las que nos damos cuenta de la importancia del fortalecimiento de nuestro espíritu y nuestra  fe.

Cuando aparecemos y permanecemos en la vida de quienes experimentan una crisis y desgracia, nuestra propia preparación para lo inesperado es fortalecida. El brindar nuestro corazón es invaluable para quienes están luchando por mantener el enfoque en medio del caos y la crisis.

Randy Morrison     
www.randymorrison.org  
 
1. Lecciones invaluables

 

No hay mayor desgracia en la vida que no saber por qué estamos en este mundo, sin embargo, cuando enfrentamos una crisis o desavenencia inesperada, lo único que tenemos es nuestra fe en la Palabra de Dios. Los momentos de angustia nos obligan a buscar en lo profundo de nosotros y encontrar lo que ya teníamos hace tiempo. Es en los días oscuros cuando aprendemos verdaderas lecciones acerca de la misericordia de Dios, gracia y fe. Por lo tanto, debemos valorar las lecciones adquiridas de lo inesperado. Debemos valorar y honrar las lecciones dadas por aquellos que pasaron por una tragedia o crisis inesperada. Cuando permanecemos junto a un amigo que está pasando por una tragedia inesperada, estamos uniendo fuerzas con Dios. Las lecciones aprendidas de la unidad entre Dios, aquellos que están enfrentando una crisis y nosotros es invaluable.

 

Recuerda: 
Nuestra vida no está basada en cuanto tiempo estaremos en este mundo, sino en las contribuciones que hagamos durante nuestro tiempo. Vivir en este mundo nos exige esperar lo desconocido y estar preparados para lo inesperado. 

 

Lee, reflexiona y toma acción en:

 

 

2. Fuerza incansable del espíritu...


Todos nosotros dependemos de la energía eléctrica para la vida diaria, Si un cable se rompe, el suministro de energía para las comunicaciones, iluminación y servicios, será interrumpido. No obstante, estar preparados para un corte en el suministro puede evitar que la falla ocasione demasiados problemas. Nuestro espíritu es el cable de corriente, tendido a lo largo de nuestro ser. La fuerza de nuestro espíritu aumenta nuestra capacidad de manejar conflictos y desgracias inesperadas. Si nosotros no nos preparamos, no alimentamos y no mantenemos la fuerza de nuestro espíritu, las probabilidades de superar las experiencias inesperadas e inmerecidas de la vida serán reducidas.

 

Recuerda: Deberíamos responder las siguientes preguntas cuanto antes: ¿A donde iríamos y que haríamos si todo lo que hemos creído desapareciera?, ¿Que herramientas de supervivencia necesitamos para forjarnos en medio de una repentina e inesperada experiencia decisiva?, ¿Cuáles son los pasos hacia la recuperación cuando la vida enceguece una parte de nosotros a causa de lo inesperado?

 

Lee, reflexiona y aplica: 
 Hebreos 11:13

 Salmos 46:1-2

 


3. Preparación diaria

 

Preparación es disposición, es estar equipado ante una situación, suceso o contingencia. La preparación para lo inesperado es algo que no siempre es prioritario hasta el día en que nos enfrentamos a una desgracia o crisis. Cuando seguimos los principios de Dios desde el día en que nacimos de nuevo, estaremos equipados con las herramientas necesarias para lograr superar la desgracia o crisis. Nuestra capacidad de respuesta ante lo inesperado será fortalecida por lo siguiente: No permitas que el pánico nuble tu enfoque durante una crisis; manteniendo la fuerza de nuestro espíritu, viviendo una vida determinada por nuestra actitud y no por lo que otros dicen de nosotros; dejando a tu fe hablar, tomando la iniciativa por nosotros mismos para ayudar a alguien más; rodeándonos de personas en sintonía con Dios.

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Recuerda: Podríamos no estar preparados contra dificultades y problemas, pero Dios es la protección absoluta mientras estemos en la angustia. El resultado de nuestra vida no está determinado por la situación que estemos pasando, sino por Aquel en quién hemos creído.

 

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:

Daniel 3:13-27

 
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