¿Sabes que hay algo dentro de ti y de mi que está esperando para nacer? Nunca debemos subestimar lo que está en el interior de nosotros. Nuestra semilla no está diseñada para ser acumulada, está diseñada para ser sembrada en los campos adecuados para la producción de la cosecha que queremos.

Proverbios 11:24-25 dice que incrementamos y enriquecemos nuestras vidas cuando somos generosos con lo que poseemos. "Hay quienes dan con generosidad y reciben más de lo que dan; pero hay quienes son tacaños y terminan en la pobreza. El generoso prosperará; el que ayuda será ayudado".

Si queremos ayudarnos a nosotros mismos, tenemos que ayudar a alguien más. Esto se aplica a todas las áreas de nuestra vida. Si hacemos lo que es correcto, podemos obtener la cosecha correcta.

La regla de la ley de Dios es ésta: Nuestra vida sólo produce lo que sembramos en ella. Esa es la ley de la siembra y la cosecha. Cuando sembramos nuestras semillas en los campos correctos, obtenemos la cosecha que deseamos. TODO LO QUE COSECHAS EN LA VIDA, PUEDE SER RASTREADO HASTA LO QUE HEMOS SEMBRADO Y DÓNDE LO HEMOS HECHO.

Hoy queremos dar un último vistazo a la "Inquebrantable Ley de la Siembra y la Cosecha" de acuerdo a Génesis 8:22. Cuando aplicamos estas instrucciones, cosecharemos una cosecha de bendiciones.

Tu amigo,

Randy Morrison     
www.randymorrison.org  
 
1. Siembra en los campos correctos

No todos los campos producen una buena cosecha. Marcos capítulo 4 habla de los diferentes tipos de tierra. Nuestra semilla tiene potencial, pero el entorno puede impedir a nuestra semilla alcanzar su potencial. Al igual que los agricultores, tenemos que mantener lo que queremos de nuestras vidas mediante la plantación de las semillas adecuadas para producir la cosecha que deseamos. Lo lograremos mediante prestar atención a nuestra semilla en vez de nuestra necesidad. Cuando estamos "orientados a las necesidades" vamos a tener una actitud de "no hay suficiente". Las personas que se centran en sus necesidades tienden a comer sus semillas. Por lo tanto, experimentan una cosecha de escasez. No podemos seguir sembrando lo mismo y esperar experimentar resultados diferentes. Nuestras decisiones en esta materia pueden enriquecer o descarrilar nuestra vida.


EL PODER DE LA SEMILLA: El poder de nuestra semilla tiene la capacidad de crear algo que no somos aún. Esto se puede aplicar específicamente a la palabra de Dios. La semilla de la Palabra de Dios cambia nuestras vidas. Cuando rompemos las leyes de Dios y violamos sus principios, experimentamos consecuencias. Si obedecemos Sus instrucciones, experimentaremos una cosecha de vida y  provisión. Podemos o bien comer nuestra semilla, o sembrar cuando lleguen instrucciones divinas.
2. ¿Que tienes en tu mano?

1 Reyes 17 nos enseña que nuestra cosecha depende de lo que hacemos con lo que tenemos en nuestras manos. Podemos o bien comer nuestra semilla, o sembrar cuando lleguen instrucciones divinas. Dios da su asistencia a aquellos que siguen sus instrucciones. Dios envió a Elías a la mujer viuda, con algunas instrucciones divinas. Ella estaba preparando su comida final. Elías le ordenó que le diera una parte de esa comida PRIMERO. Dios no va a encomendar que hagamos algo sin antes habernos equipado para hacerlo o proveer para que lo hagamos. Dios envió a Elías a un lugar determinado. Todo lo que Dios tiene para nosotros está en cierto lugar. Nuestro éxito está SIEMPRE VINCULADO A NUESTRO LUGAR DE ASIGNACIÓN. Alguien está designado para estar en el lugar donde Dios nos ha puesto. Si estamos donde Dios nos asigna, veremos lo que Él dijo que deberíamos estar buscando. Dios envió a Elías a la mujer viuda para desbloquear su provisión a través de la aplicación de la ley de la siembra y la cosecha.

 

SIEMPRE TENEMOS ALGO: Nunca habrá un día en nuestras vidas en que no tengamos algo. Sólo tenemos que reconocer qué es lo que tenemos. La mujer viuda pensó que no tenía nada, en base a su análisis de la situación. Elías le enseñó una lección: "Sólo porque tú experimentas escasez, no significa que no debes dar." No hay que devaluar lo que tenemos en nuestra mano. La mujer viuda tenía un plan. Ella iba a comer lo que tenía y morir. Cuando ella actuó en la palabra de Elías y sembró lo que tenía, su semilla produjo una cosecha.
3. Reconociendo las oportunidades de la vida

Un hombre de Dios interceptó los pensamientos de la viuda y le dijo que no comiera la semilla de su futuro. La clave para la cosecha de esta mujer fue su decisión de reconocer y responder a la oportunidad de sembrar una semilla. La palabra de Elías disipó el miedo y la impulsó a sembrar esa semilla. LA CLAVE PARA EL SIGUIENTE ESTACIÓN EN LA VIDA ESTÁ EN LA SEMILLA QUE TENEMOS AHORA. Elías enseñó a la mujer a plantar su semilla en lugar de comer su semilla. Cuando estamos más entusiasmados con el dar que con el recibir, estamos en nuestro camino a la mejor cosecha en la vida. El agricultor está tan entusiasmado con la plantación de semillas que él habla de la cosecha que vendrá. Cuando eres un SEMBRADOR, tú trazas planes para tu futuro.

LA SIEMBRA ES UNA FORMA DE VIDA: Eclesiastés 11:1 dice: "Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo encontrarás.". Sembrar y dar son una forma de vida. Tomamos la decisión de sembrar porque siempre tenemos algo en nuestra mano para sembrar. Eclesiastés 11:4 dice: "El que sólo mira el viento, no siembra; el que sólo contempla las nubes, no cosecha". La viuda sembró una semilla a pesar de su necesidad. Ella se posicionó para recibir una cosecha. Eclesiastés 11:6 dice: "Siembra tu semilla en la mañana, y vuelve a sembrarla en la tarde..." LO QUE TENEMOS EN NUESTRA MANO ES NUESTRO PUENTE que nos llevará fuera de problemas.

¿Qué tienes en tu mano?
Si no es lo suficientemente grande como para ser tu cosecha,
que sea una semilla y disfruta de la cosecha que vendrá.

"Mientras la tierra permanezca, la siembra y la cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán".
Génesis 8:22
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