La semana pasada tuve el gran honor de ministrar la Palabra de Dios a miles de personas, junto con varios predicadores, entre ellos, mi gran amigo el Dr. Mensa Otabil. Estuvimos en una conferencia anual en Accre Ghana, disfrutando un tiempo fenomenal.

El domingo pasado estuve en Lagos, Nigeria, en el Centro Cristiano Daystar, con los pastores Sam y Adekine Adeyemi, quienes celebran su aniversario número 18 como ministros. Fue un honor compartir con ellos este tiempo tan especial.

Existe hambre por la Palabra de Dios en las personas de Africa. El ver lo que Dios está haciendo allá es una experiencia poderosa, que te mantiene humilde y te cambia la vida.

Muchas gracias por todas sus oraciones y por creer en lo que Dios nos ha llamado a hacer como Iglesia global: llevar las buenas nuevas del evangelio alrededor del mundo.

Tu amigo,
 
Randy Morrison 
www.randymorrison.org
1. Recuperación

Muchas veces la vida nos trae realidades difíciles. Durante las semanas pasadas vimos cómo fue que un tifón devastó a Las Filipinas trayendo tragedia a mucha gente. Al ver este tipo de circunstancias, la pregunta que nos viene a la mente, es si la vida regresará a lo que cada una de estas personas conocían antes de sobrevivir el desastre...

Recuerda
: La pérdida es dolorosa, puede rompernos el corazón, puede causar un sentido de rechazo. Por otro lado, puede ser un escalón para comenzar algo nuevo en la vida.

2. Aferrados a la fe
 
La llave para recuperarnos de cualquier desastre es tener fe en Dios. Muchas veces perdemos el camino de las promesas de Dios al dejar de vivir por fe. Debemos evitar que nuestra situación o circunstancia destruya nuestro futuro. Es sólo por la fe en Cristo que podemos levantarnos y recuperarnos.

Recuerda: Hay ciertas cosas que sólo podremos entender a través de la fe. Si intentamos comprenderlas fuera de ella, acabaremos frustrados y atrapados en un callejón sin salida. La recuperación comienza cuando nos rehusamos a mantenernos en el fracaso y la amargura y nos aferramos a nuestra fe en Cristo.

3. Mantén tu sueño vivo 
 
La recuperación comienza cuando ponemos toda nuestra valentía en acción, para vivir, soñar y confiar una vez más en el futuro. Si la devastación no mata al soñador, tampoco mata el sueño.

Recuerda: Reajustar nuestra actitud frente a las dificultades puede transformar nuestras pérdidas y dolor en un final feliz y lleno de aprendizaje.

Lee, reflexiona y actúa como José de acuerdo a:
Génesis capítulos 38 al 41

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