Hemos sido creados de forma única. Cada vez que hay gente a nuestro derredor, ellos dicen: hay algo especial en esta persona. Si esto no sucede, debemos preguntarnos, ¿En verdad estoy viviendo una vida plena? ¿o solamente a medias?

Si permitimos que nuestros sentidos físicos nos controlen, no somos distintos a cualquier otra persona en la tierra. Cuando permitimos que el Espíritu Santo nos controle, somos únicos. Debemos proteger nuestro espíritu en todo momento. Lo que sea que permitamos que ingrese a nuestro espíritu,  va a ser lo que nos defina.

Al vivir guiados por el Espíritu Santo, vivimos de manera plena. Para lograr esto, debemos tener oídos para escuchar lo que Dios nos quiere decir. No podemos permitir que nuestra mente o nuestras emociones saboteen lo que Dios quiere decirnos.

Al entregarle nuestro corazón a Jesucristo, Dios crea un espíritu nuevo en nosotros. Este es el Espíritu que debe dirigir nuestra vida.

Tu amigo,
 
Randy Morrison 
www.randymorrison.org
1. Involucra los 3

No podemos operar a toda nuestra capacidad usando nuestro potencial a medias. Para acceder y utilizar todo el poder en nosotros, debemos entender que estas tres dimensiones son las que nos hacen plenos: espíritu, alma y cuerpo. El asegurarnos que estas tres partes operen en el orden divino, es nuestra responsabilidad. Cuando esto sucede, el poder de Dios nos dará la energía para seguir adelante. El experimentar vivir esta plenitud toma estas tres dimensiones trabajando juntas.

Recuerda: El secreto para la vida divina es el aprender a vivir desde nuestro hombre interior renovado por Dios. Aquí es donde residen las posibilidades ilimitadas.

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:
2. Apartados
Como creyentes, somos únicos, distintos y hechos de forma maravillosa. Al recibir a Jesucristo en nuestra vida, somos santificados. Somos apartados por Dios, separados de las cosas pasadas y colocados en un lugar donde todo está en función a su plenitud. Desde ahí podemos comenzar a construir el resto de nuestra vida; Esto requiere que dejemos a Dios el cuidar y mantener nuestro espíritu renovado para que Él sea quien nos dirija a través de cada circunstancia de la vida.

Recuerda: Es únicamente a través de nuestro espíritu renovado que verdaderamente nos comunicamos y experimentamos a Dios, pues este espíritu capta la imagen de Dios.

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:
Juan 4:23-24   Juan 6:63
3. Dirigidos  por Él     
 
Se nos ha dado una gran oportunidad y una gran responsabilidad en la vida. Si le damos la oportunidad a nuestro espíritu renovado en Cristo el dirigir nuestra vida sobre nuestros sentidos, toda la confusión, dolor y derrota que hemos experimentado, será sanada. Al ser nuestro espíritu renovado el director de nuestros sentidos y sentimientos, no somos vulnerables a las opiniones de los demás, a las presiones externas, mentiras, a la falta de información de otros o ataques a nuestro corazón. Nuestro espíritu renovado tiene la capacidad de filtrar lo bueno de lo malo, dejándonos con la combinación correcta que necesitamos para vivir una vida plena y completa.

Recuerda: Es únicamente a través de nuestro espíritu renovado, creado por Dios, que verdaderamente nos comunicamos con Él y lo experimentamos, pues este espíritu capta la imagen de Dios.

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:         1 Tesalonicenses 5:23-24 

¡Ya disponible!
 

¡Se parte de nosotros!