Al vivir de forma espiritual, no seremos vencidos por las dificultades que nos presenta la vida. El ser guiados por el Espíritu significa que no nos van a controlar las opiniones de los demás.

La realidad de esta vida es que no es justa. Es nuestra responsabilidad disciplinar nuestra carne, nuestro propio cuerpo. La plenitud no sucederá sin autodisciplina; el resultado de la autodisciplina es un espíritu, carne y alma permanentemente unidos.

Vamos a vencer esta vida desde el punto de vista de Dios. Continuamente nutrimos y regamos nuestro espíritu con fe inquebrantable en la Palabra de Dios. Debemos poner esto en práctica en cada una de nuestras acciones y comportamientos en la vida.

Tu amigo,
 
Randy Morrison 
www.randymorrison.org
1. No hay límites

Al operar en un ambiente limitado, el crecimiento es confinado a un cierto límite o a un cierto nivel de expansión. Esta no debe ser nuestra situación como creyentes. Al operar en plenitud con nuestro espíritu, alma y cuerpo a todo poder, no hay tal cosa como un límite, las posibilidades en la vida son ilimitadas e inimaginables. En nuestro interior, gracias a Dios tenemos el poder para traer paz y luz a cualquier situación que nos toque en nuestra vida.

Recuerda: Nuestras posibilidades en la tierra no tienen fin. No somos seres humanos tratando de tener una experiencia espiritual; somos seres espirituales tratando de vencer el viaje en una experiencia humana.

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2. Tres voces
La plenitud habla de estar completo, es la forma que Dios nos diseñó para que viviéramos. Para nosotros vivamos completos, espíritu, alma y cuerpo, deben estar en constante comunión y compañerismo con Dios. Debemos discernir y escuchar las voces de nuestro espíritu, alma y cuerpo con cuidado. Nuestra consciencia es la voz de nuestro espíritu, nuestra razón es la voz del alma y nuestros sentimientos son la voz del cuerpo. Al entender intencionalmente cómo es que estas tres dimensiones funcionan juntas, experimentaremos plenitud y ser completos en nuestra vida.

Recuerda: Cada uno de nosotros vivimos en diferentes niveles, por lo que experimentamos la vida en diferentes etapas. El verdadero yo es espiritual.

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3.¡Podemos calificar!    
 
Nuestro espíritu nos conecta con el mundo espiritual. Nuestra alma nos conecta con la razón y la fuerza de voluntad. Nuestro cuerpo conecta nuestros sentidos con el mundo físico. Nuestra capacidad de controlarnos o refrenarnos a nosotros mismos se llama auto disciplina. Tenemos la capacidad calificarnos como plenos al usar autodisciplina y sacrificar nuestros impulsos presentes que buscan satisfacer los sentidos físicos. Nuestra capacidad de disciplinarnos para nuestro beneficio a largo plazo y convertirnos en personas plenas es la llave para ser completos.

Recuerda: Debido a que nuestros cuerpos físicos son impulsados por nuestros sentidos, debemos incorporar la autodisciplina para que no se nos descalifique de vivir una vida saludable y plena. Cuando nuestros cuerpos se separan de orden divino de Dios, impiden vivir una vida completa, una vida en la que nada se rompe y no se pierde nada.

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