|
FELICIDAD Y PLENITUD
Cada momento que pasa y que no estamos contentos, tranquilos, satisfechos o aprendiendo lo que ese momento nos tiene que enseñar, es un momento perdido que se ha ido para siempre, no se puede recuperar, ya no está y punto. Y así, dejamos pasar muchos momentos, momentos que hacen la vida.
La vida está hecha de momentos que conforman nuestras vivencias. La vida se vive, valga la redundancia, a cada momento. Se disfruta plenamente en un extremo de la balanza, o se sufre amargamente en el otro extremo. ¿Hacia que lado nos inclinamos normalmente? Por lo regular experimentamos altibajos en la balanza.
Habrá momentos que son tristes, dolorosos, de ofuscación. Habrá momentos felices, de paz, de satisfacción. Lo importante es saber apreciar cada uno de ellos, cada vivencia por la aportación que nos brinda a nuestro paso por la vida. Cuando sabemos apreciar de corazón cada vivencia con las lecciones y dicha que nos traen, es entonces que vivimos la vida en toda su plenitud y es cuando podemos decir a ciencia cierta que somos felices.
El problema está cuando nos regodeamos o estamos ensimismados en pensamientos de angustia, de coraje, de resentimiento, de temor o de depresión y no apreciamos lo que sucede momento a momento. Dejamos de disfrutar ratos que de otra manera serían felices, de tranquilidad, de contemplación y reflexión o de aprendizaje. Se han ido ya.
Peor aún es cuando todo el tiempo estamos esperando que algo suceda o que alguna situación se presente, para entonces ser felices. Es una espera inútil, porque cuando se dé lo que esperamos, ya estaremos esperando otra cosa, creyendo que entonces ya seremos felices. Vivamos cada instante en toda su plenitud.
Cada obstáculo que se nos presenta, cada problema que tenemos que encarar, así como las cosas buenas que nos toca vivir, ésa es nuestra vida y no hay más. De nada sirve sufrir por lo que ya pasó o lo que está por venir, dejando de apreciar el momento presente al máximo. En la medida en que vivenciamos el momento presente a su máximo, estamos expresando a Dios en nosotros.
Nuestra vida es plena cuando la aceptamos en todo su esplendor, tal cual es, con todos sus sinsabores y bendiciones y nos aplicamos a disfrutarla. Aprendemos las lecciones que tenemos que aprender, avanzamos en la vida y construimos el futuro, pero todo en el momento presente, el aquí y ahora.
Si no apreciamos el momento presente tal y como es, la felicidad y la plenitud nunca llegarán. Es nuestra decisión el vivir plenamente el momento, apreciando y disfrutando todo lo que trae consigo. Es así como encontramos la felicidad y la plenitud. El futuro se construye con nuestras acciones en el presente. Expresamos a Dios en cada instante que disfrutamos feliz y completamente todo lo que Él nos ha dado.
|