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DERECHOS Y OBLIGACIONES
Vamos a hablar aquí de los derechos que Dios nos ha otorgado a los seres humanos, así como de las obligaciones que de ahí se derivan.
El primer derecho fundamental es el derecho a la vida, y de ahí:
- El derecho a vivir felices, a estar contentos disfrutando de la vida.
- El derecho a vivir en amor, dando y recibiendo amor.
- El derecho a vivir en plenitud (abundancia y prosperidad)
- El derecho a vivir en paz y en armonía con nuestro entorno.
Dios no nos daría la vida para venir aquí a sufrir, a pasar experiencias desagradables, infortunios y todo aquello que a veces nos hace pensar a qué vinimos a esta vida. En ocasiones dudamos de Dios preguntándonos por qué permite tanto sufrimiento en el mundo. Dios no es la causa del sufrimiento, somos nosotros los que hemos creado las circunstancias que estamos viviendo, global o individualmente.
¿Por qué Dios habría de crear un mundo lleno de penurias y sufrimiento? Simple y sencillamente, y sin lugar a dudas, no es así.
Él quiere todo lo mejor para nosotros y la mesa está servida y está en nosotros disfrutar de todos sus manjares. ¿Pero qué es lo que hacemos? Dejamos aflorar nuestro ego, permitiendo que surjan sentimientos negativos de envidia, de rencor, de celos, de ira, etc. Queremos ser los primeros, los únicos. Queremos estar arriba y los demás abajo. Queremos ser los ganadores, por encima de los demás a toda costa. Y con esos sentimientos negativos atraemos circunstancias negativas.
Debemos cumplir nuestras obligaciones, mismas que se derivan de nuestros derechos, lo que le demos a la vida, eso mismo nos devolverá. Es obligación vivir felizmente la vida que Dios nos ha otorgado. Si apreciamos y nos sentimos agradecidos por todo lo bueno que nos da la vida, más de los mismo tendremos. "Vive plenamente este día y estarás permitiendo que Dios se exprese a través de ti".
Es nuestra obligación poner nuestra atención en todo lo bueno y bello que la vida nos ofrece. Tenemos que dar amor para recibir amor. De otra manera sería como si a una chimenea le dijeras; "dame fuego y entonces te pongo leña". Así también no te fijes en tus carencias, aprecia lo que tienes, fija tu mente en lo que deseas, en tus aspiraciones y siéntete alegre, contento, como si ya tuvieras todo lo que anhelas. Esos sentimientos positivos atraerán a tu vida la abundancia, la prosperidad, paz y armonía que esperas.
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