|
¿Por qué es tan difícil tener confianza en nosotros mismos? ¿Por qué tantos de nosotros tenemos la tendencia a sobrestimar las habilidades y el poder de otros y subestimar los propios? ¿Por qué a tantos de nosotros nos preocupa el que dirán?
Si hemos de entender estas cosas, necesitamos entender por qué pensamos, sentimos y actuamos como lo hacemos. Necesitamos entender por qué y cómo hemos llegado a lo que somos, así como por qué reaccionamos y respondemos de cierta manera. Cuando nos entendemos a nosotros mismos, podemos aceptar nuestra manera de ser o podemos hacer cambios para aceptarnos.
Lo que creemos y aceptamos acerca de nosotros determina nuestro comportamiento y desempeño. Éstos a su vez, crean nuestros resultados y nuestros resultados afectan nuestros niveles de confianza.
Si tenemos creencias auto-limitantes, tendremos comportamiento auto-limitante. Si tenemos creencias auto-facultativas, tendremos comportamiento auto-facultativo. En otras palabras, si pensamos que podemos, podemos. Si pensamos que no podemos, no podemos. Si pensamos que podemos, encontraremos la manera.
·
Nos desempeñamos tan bien como creemos que somos capaces de hacerlo.
Muchas de las creencias acerca de nosotros mismos vienen de fuentes externas: la gente, la educación y experiencias. Muchos de nosotros permitimos que las opiniones de otros se convirtieran en las opiniones propias acerca de nosotros. Hemos hecho caso a las personas que nos han dicho que somos incompetentes, inadecuados, malos o estúpidos, que no somos merecedores. Hemos interiorizado, procesado y muy seguido hemos creído lo que otros nos han dicho.
Hay una relación directa entre la calidad de nuestras relaciones y nuestros niveles de auto-estima y auto-confianza. Si somos como la mayoría de la gente, la forma en que nos sentimos acerca de nosotros, mal o bien, en gran parte depende del grado de aceptación que hemos sentido de las persona que mayormente han influido en nuestras vidas.
Si se nos comparó negativamente con otros niños, especialmente fuera de nuestra familia inmediata, podríamos haber creído que esos niños tenían más habilidades y que eran más que de lo que nosotros éramos. Ahí es cuando los sentimientos de inferioridad empezaron a plasmarse. Si no recibimos apreciación o reconocimiento por nuestros logros entonces, podemos creer que otros son más inteligentes, más fuertes o mejores de los que somos ahora.
|