En lugar de 'preocuparnos' por ese ayer que ya pasó o ese mañana que no ha llegado, debemos 'ocuparnos' de vivir el hoy.
Claro que debemos buscar momentos de reflexión. Para reflexionar sobre cual es nuestro propósito en la vida, si vamos por buen camino, si realmente estamos llevando una vida plena y feliz. Sin embargo es más común que lo que ocupa nuestra mente son el remordimiento y los resentimientos por el pasado, lo que no hicimos, o el mal que hicimos, o el daño que alguien (aparentemente) nos hizo sufrir.
Así también ocupan nuestra mente las preocupaciones por el futuro. ¿Qué será de nosotros?, ¿Cómo saldremos adelante? ¿Alcanzara el dinero? ¿Mejorará mi relación con...? etc. Nos perdemos de tantas cosas por no estar con todo el corazón en el momento presente. La convivencia con la familia la vivimos a medias o simplemente estamos ahí físicamente pero nuestra mente está en otro lado.

Al concentrarnos en el momento presente, no sólo disfrutamos plenamente lo que estemos haciendo, sea convivir con la familia, hacer nuestro trabajo (aún mejor), ver una película, leer un libro, o simplemente SER, también estamos más unidos en consciencia con nuestro Ser Interior.
Hay ocasiones en que es tanto el remordimiento, los resentimientos y no se diga las preocupaciones y angustias que, cuando menos nos damos cuenta, ya nos hemos perdido de demasiadas cosas. Pasaron desapercibidos momentos bellos, etapas irrecuperables.
Ahora bien, ¿Cuándo la preocupación sirvió para enmendar las cosas malas del pasado o para evitar lo que nos atemoriza del futuro? Nunca, jamás. Y sin embargo el preocuparnos es lo que impide ocuparnos inteligentemente, eficazmente, acertadamente de lo que sí podemos cambiar.
Hagamos pues del aquí y el ahora lo más preciado, aquello en lo que debemos estar en cuerpo y alma. Si es trabajar, hacerlo con el mayor cuidado y con nuestro mejor esfuerzo. Si es prever el futuro, con una buena planeación y haciendo bien las cosas en el presente, éste se encarga de sí mismo.
Si se trata de disfrutar con la familia, con los amigos, o a solas, hagámoslo con el corazón. Dediquémonos con ahínco a disfrutar de la vida, a vivir plenamente el momento presente. Los resentimientos, remordimientos, angustias y preocupaciones no sirven de nada en absoluto y sólo son un estorbo para vivir plenamente y ser felices.