En una ocasión me preguntaron que cómo me comería un elefante. Pasaron por mi mente una serie de posibles respuestas a esta inverosímil situación, pero no pude dar con la respuesta adecuada. La respuesta era; "A pedacitos".

Y es así como debemos atacar cualquier meta que nos pongamos. Pero primero debemos tener la meta. Si ya sabes cual es tu misión o propósito en esta vida, te felicitamos. Y si no, entonces tu meta debiera ser encontrar esa misión.
Mínimo debes tener un sentido de dirección, hacia donde vas y entonces el Universo acude en tu ayuda para asistirte en encontrar tu camino. Mientras tú no definas qué es lo que quieres de la vida, andarás por ella a la deriva.
Puede ser también que sabes lo que quieres, pero no te lanzas de lleno porque temes fracasar o piensas que es imposible obtener el objeto de tu deseo. Puedes estar seguro que en la medida que tú sabes lo que quieres y confías plenamente en la vida y lo que ella tiene que ofrecer, estarás en camino de lograr tu objetivo.
No puedes llegar a un restaurante y pedir comida nada más. Tienes que pedir un platillo específico, así también con el Universo, no puedes pedir ambiguamente. "Quisiera ser mejor, exitoso, próspero, etc. ¿Cuándo, cómo, dónde, en qué?
Muchas personas se la pasan así, ambiguamente deseando algo en la vida pero sin saber a ciencia cierta qué. ¿Cómo entonces va a responder el Universo? Una vez que defines claramente el objeto de tu deseo, ten por seguro que el Universo estará de tu lado para que logres la preciada meta.
No te dejes abatir por imposible que parezca tu meta y también haz caso omiso de la gente negativa que te augura lo difícil que será lograr tu objetivo, las penurias que vas a pasar o los obstáculos que te impedirán el éxito.
He aquí una relato que ilustra como a veces gente bien intencionada, llega a ser una influencia negativa en tu vida:
LO BUENO DE SER SORDO...
Era una vez una corrida de... ¡sapos! El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar una gran multitud. Mucha gente para vibrar y gritar por ellos.
Comenzó la competencia, pero como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era "¡Qué pena! esos sapos no lo van a conseguir no lo van a conseguir... "
Los sapitos comenzaron a desistir. Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima. La multitud continuaba gritando: "... ¡qué pena!, ustedes no lo van a conseguir... "
Y los sapitos estaban dándose por vencidos, salvo por aquel sapito que seguía y seguía tranquilo y ahora cada vez más con más fuerza.
Ya llegando el final de la competición todos desistieron, menos ese sapito, que curiosamente en contra de todos, seguía. Llegó a la cima con todo su esfuerzo. Los otros querían saber qué le había pasado.
Un sapito le fue a preguntar cómo él había conseguido concluir la prueba y descubrieron que... ¡era sordo!
¡No permitas que personas con el hábito de ser negativas derrumben las mejores y más sabias esperanzas de tu corazón! Recuerda siempre el poder que tienen las palabras que escuchas, y por lo tanto, preocúpate siempre en ser POSITIVO.
Resumiendo: Sé siempre "sordo" cuando alguien te dice que no puedes realizar tus sueños. ¡Qué estés bien!