Algo que debiera parecer obvio es que para poder enfocarnos, necesitamos tener ese algo en que enfocar nuestra atención y sin embargo muchas personas no tienen idea de qué quieren de la vida o a dónde ir en la vida.

Cuando no sabe uno lo que quiere, se va progresando caída por caída aprendiendo con dolor. No se puede tener un plan de vida sin saber qué es lo que uno quiere y todo cae en el "quisiera" o "me gustaría", pero no un definitivo; "Yo voy a ser, hacer y tener". Vamos tropezando por la vida en lugar de tener la vida que deseamos.
Es comprensible no saber cuál es nuestra misión o propósito en esta vida, pero por lo menos podemos estar trabajando en encontrar la razón por la que Dios nos trajo a ésta. Mientras encontramos esa razón, podemos ponernos metas que nos lleven a una mejor calidad de vida.
Para lograr esto, debemos reflexionar sobre donde estamos, qué nos gusta y qué no nos gusta de lo que estamos viviendo y qué hacer para poner remedio a lo que no nos gusta y reforzar lo que sí.
Siendo así, podemos enfocar nuestra atención en esa visión del tipo de vida que queremos vivir y mantener ese enfoque aún a pesar de circunstancias adversas. Porque precisamente, el mantenernos enfocados en esa visión nos marcará el camino a seguir, salvando todo obstáculo que se presente.
Para terminar, una historia que ilustra el poder de mantener nuestro enfoque:
Florence Chadwick fue la primera mujer en cruzar a nado el Canal de la Mancha. A los 34 años de edad quiso ser la primera en cruzar de la isla Catalina a la costa de California en el Pacífico. Había lanchas que iban cuidándola y proveyéndole alimento. Su madre iba en una de esas lanchas acompañándola y animándola.
Luego, hubo un momento en que la niebla comenzó a bajar y Florence perdió de vista la costa, pero en realidad no era ningún problema, ya que prácticamente era seguir nadando derecho y además en las lanchas había gente con lo necesario para guiarla hasta terminar su travesía. Sin embargo llegó un momento en que ya no quiso seguir nadando, llevaba 16hrs. nadando y ya no pudo más. Tan sólo le faltó media milla para haber cruzado de la isla a la costa. Tiempo después volvió a intentarlo y cruzó finalmente de la isla Catalina a la costa del Pacífico en California.
Corolario: En su primer intento al perder de vista la costa, era como si su objetivo hubiera desaparecido, perdió el enfoque. Pero la siguiente vez no importaba si había niebla o no, ya que su objetivo lo mantuvo en su mente. Se mantuvo enfocada. Ése es el poder del enfoque.
Decide lo que quieres de la vida, establece metas, ponlas por escrito, establece un plan de acción y finalmente, toma el primer paso. Una vez que estés en el camino, no pierdas tu enfoque.