¿En qué nos enfocamos, qué es aquello en lo que mantenemos nuestra atención, lo que solemos pensar todo el día, todos los días?
Normalmente nuestros pensamientos giran alrededor de nuestras preocupaciones, aquello que nos trae de cabeza, sea bueno o sea malo. Si te das cuenta, nuestros pensamientos de ayer son los mismos de hoy, y serán los mismos de mañana.
Así también cuando hay algo nuevo en nuestras vidas, un nuevo trabajo, una nueva relación, un viaje, una nueva experiencia, lo único que cambia es el escenario, pero no el tipo de pensamiento.
Si tenemos la tendencia a dudar que las cosas salgan bien, así estaremos pensando sobre lo nuevo o lo que sea que esté por venir. Si la tendencia es de entusiasmo, disfrutamos el doble, la anticipación positiva y la experiencia en sí.
Se ha dicho y enfatizado sobremanera que lo importante de todo esto es que lo que esperamos convencidos, eso es precisamente lo que se da. Si nos hemos estado enfocando en lo malo que podría darse, pues no debe sorprendernos que se dé lo malo.
Si tú te pones una meta, y te enfocas en ella, vas a llegar a ésta definitivamente. Si por el contrario, te enfocas en los obstáculos o problemas que pudiera haber en el camino, éstos se van a presentar y acabarás abandonando tu meta.
"Obstáculos son esas cosas aterradoras que se presentan cuando quitamos la vista de nuestra meta": Anónimo. No queremos decir que no habrá problemas qué resolver u obstáculos qué salvar, pero al mantener tu visión enfocada en la meta, sabrás como, en su momento, resolver los problemas y salvar los obstáculos.
Otra cosa que sucede es que cuando nos ponemos una meta y ésta implica mucho trabajo o tareas difíciles, nuestra tendencia será la de buscar hacer lo más fácil. Pensamos que una vez que quitemos del camino lo fácil, atacaremos lo difícil.
Y no es así. Seguimos sin enfocarnos en lo que realmente se tiene qué hacer. Nuestra naturaleza humana nos lleva a rehuir aquellas tareas o trabajos que aparentan ser difíciles o muy complejos. Pero cuando nos enfocamos en la meta, hacemos lo necesario y aquello que parecía tan difícil ya no lo es.
Si la meta es prosperar económicamente, al enfocarnos en esa meta entonces vamos a ahorrar y posponer pequeños placeres momentáneos, a cambio de una tranquilidad y libertad financiera perdurables.
Si deseamos buenas relaciones, debemos enfocarnos en los puntos fuertes de la relación en lugar de ver los puntos débiles de la otra persona. Si nos enfocamos en lo que pudiera ir mal, perdemos el enfoque de cómo hacer más fuerte la relación. Debemos enfocarnos en lo bueno de las personas y así fortalecer lo bueno en la relación.