Se afirma que somos hechos a imagen y semejanza de Dios y en la Biblia se nos dice: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó."; Génesis 1:27 Y sin embargo muchos consideran que es una blasfemia o sacrilegio decir: "Yo Soy Dios".
Así también en Filipenses 2:5-6 nos dice la Biblia: "haya pues en vosotros ese sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como un robo". Si ponemos la frase "Yo Soy Dios" en un contexto adecuado, entonces se torna más aceptable dicha afirmación.
Podemos tener más confianza no sólo en que somos la esencia de Dios, sino además que podemos manifestar o precipitar nuestras más preciadas aspiraciones a través del poder que Dios nos otorgó cuando nos creó. Es un Don que siempre estamos usando pero en forma inconsciente. Hagámoslo conscientemente, con conocimiento de causa.
Al ser la imagen y semejanza de Dios, todo el tiempo estamos creando, estemos conscientes o no de ello. Lo que nuestra vida es tal cual, buena, mala o regular, nosotros mismos la hemos creado con el poder creador de Dios en nosotros. Somos su esencia y por ello somos co-creadores con Él.
Si pensamos en nosotros como Dios individualizado, entonces se hace más fácil aceptar la idea de que somos Dioses. Es decir: Dios es todo, toda la existencia y cada uno de nosotros somos una parte individualizada, con los mismos atributos y características de Él.
Una analogía que puede aclararnos mucho la idea de que somos la esencia de Dios, o sea, igual a Él sin por ello sentirnos falsos o presuntuosos es la siguiente; pensemos en el mar en toda su magnificencia. Ahora pensemos en la composición química del agua de mar. Si sacáramos una gota de agua de ese inmenso mar, la gota tendría la misma composición química. Ahora bien, si pensamos en nosotros como si fuéramos la gota de mar, y Dios el mar, entonces no sólo nos hace sentido, sino que la idea de ser la esencia de Dios se aclara y se hace lógica.
Tal vez sea difícil o incómodo aseverar; "Yo soy Dios", aun siendo ésta la verdad. Podemos comenzar diciendo; "Yo soy Dios en acción", o "Yo soy Dios aquí y ahora", o "Yo soy Dios, expresándose a través de mí." Así podemos iniciar con estás frases nuestras afirmaciones de abundancia y prosperidad, de amor, paz, armonía y felicidad.
Conforme nos vayamos concientizando de que nosotros mismos hemos creado nuestra vida, las experiencias, buenas o malas que hemos vivido, y en sí, todas nuestras vivencias, entonces podemos reflexionar en que Dios es en nosotros y nosotros en Él y utilizar el poder que nos otorgó para crear la calidad de vida que siempre hemos soñado. "Y así es".