Mensaje de la semana:
EL CAMBIO Siendo que la única constante es el cambio, nuestras vidas cambian constantemente. Quisiéramos cambiar nuestras circunstancias negativas, las que no nos gustan o no son satisfactorias; pero nos quedamos en el mismo lugar, en el mismo trabajo, con las mismas relaciones.
Como nos asusta el cambio, no hacemos nada con tal de mantener el "Estatus Quo". Y resulta que las cosas cambian de todas maneras. El Universo entero siempre está en expansión y movimiento, nada lo detiene.
Dicen que la burra no era arisca, sino que los palos la hicieron. Esto es, los cambios que hemos sufrido en el pasado y que nos causaron dolor, nos hacen temer cualquier cambio y hacemos todo lo posible por evitar cambiar lo que aparentemente es una situación estable, por insatisfactoria que ésta sea.
No estamos solos, millones de personas experimentan temor al cambio. Cada uno de nosotros está constantemente tomando decisiones. "Voy o no voy, lo hago o no lo hago, acepto o no acepto, digo que sí o que no... etc.".
Desafortunadamente, la mayoría de esas decisiones están basadas en el temor. No queremos soltar la comodidad de lo familiar, no queremos soltar el pasado. Nos cuesta trabajo ver en el cambio una oportunidad, más bien nos parece una amenaza.
No podemos evitar este mundo tan cambiante, pero lo que sí podemos cambiar es nuestra actitud hacía el cambio y sus efectos. O sea que, en lugar de que sean cambios forzados, que sean cambios razonados.
Cuando empezamos a ver el cambio como una oportunidad en lugar de una amenaza, comenzamos a experimentar la satisfacción de ser nosotros mismos los agentes del cambio. En lugar de que las cosas nos sucedan, nosotros hacemos que las cosas sucedan.
Sí las cosas van a cambiar de todas maneras, ¿Por qué no hacer que éstas cambien a nuestro favor? ¿Por qué no dirigir o determinar qué y cómo queremos que los cambios se manifiesten en nuestra vida? Está a nuestro alcance ser agentes del cambio. Ser causa y no un simple efecto no deseado.
Para poder lograr ser agentes del cambio, es necesario tener un rumbo. ¿A donde vamos? ¿A qué queremos llegar? Si no sabemos qué es lo que queremos, no tendremos a donde dirigirnos. No sabremos que decisiones tomar y entonces la vida va a decidir por nosotros.
Había un hombre que por más que su esposa e hijos le decían que dejara de comer tanta grasa y harinas y su hábito de fumar, porque todo esto le iba a causar daños en su salud por el sobrepeso que estaba adquiriendo y el posible daño a sus pulmones, no hizo caso.
Debido ya sea a las carencias de su infancia o como un escape al estrés del día con día, inconscientemente temía dejar de comer y fumar. Llegó un día en que tuvo un infarto, pero salvó la vida. Después del infarto no sólo dejo de comer en exceso y fumar, también dejó otras actividades que eran deseables y satisfactorias.
Pudo haber sido un cambio razonado, sin dejar de hacer lo que le gustaba, y vino a ser un cambio forzado, so pena de tener otro infarto y no salvar la vida otra vez.
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