La semana anterior terminamos con el tema de "Propósitos 2012", sin embargo un aspecto que también es importante, no nada más para los propósitos de año nuevo, sino para cualquier deseo, sueño o aspiración de lograr, de tener o de hacer algo en la vida y eso es - disciplina. Cuando ya estamos en la búsqueda de una mejor calidad de vida no siempre perseveramos hasta lograr lo anhelado.
Puede ser que hagamos afirmaciones, tratamientos, meditación, oración y visualización, pero la pregunta que nos debemos hacer es; ¿Somos constantes? Y si somos constantes, ¿Se vuelve una rutina sin ton, ni son? ¿Repetimos sin pensarlo, ya de memoria y nuestra mente divaga con cosas que no están relacionadas? ¿Dejamos de inyectarle emoción y tal vez ni nos damos cuenta de que hicimos?
La disciplina no nada más es hacer nuestras afirmaciones, meditaciones, tratamientos, oraciones y visualizaciones todos los días y de preferencia dos o si es posible hasta tres veces al día. También implica que cada vez que hagamos dichos ejercicios los hagamos desde el corazón. Es decir, con emoción y con una imagen clara y concreta de lo que anhelamos.
Hay que recordar, hay que grabar en nuestra mente que el medio de comunicación con Dios, con el Universo son nuestros sentimientos porque que así está diseñado. Y de hecho siempre nos estamos comunicando a través de nuestros sentimientos, atrayendo hacia nosotros más de lo mismo que emana de nuestro ser, las vibraciones que enviamos al Universo. Dios así lo diseñó.
Nuestro diálogo interno, aquello que estamos constantemente pensando, y sintiendo, genera vibraciones que el Universo entiende y acude a darnos más de lo que le hemos solicitado a través de lo que le hemos comunicado con nuestros "SENTIMIENTOS". Cuidemos qué pensamos todo el día, todos los días. Se dice que tenemos alrededor de sesenta mil pensamientos al día. No se trata de analizar todos y cada uno de ellos, sería imposible, tratemos de cambiar o eliminar los que nos hacen sentir mal.
Así que si tú estás sintiendo odio, rencor, resentimiento, celos, envidia, coraje, tristeza o depresión, o cualquier emoción negativa, haz un alto y reflexiona; no importa la situación o circunstancia que estés pasando, no la vas a remediar con sentimientos negativos. Para cambiar dicha situación, para corregirla, vete a ti mismo con la situación ya resuelta y sintiendo intensamente la alegría y la paz de haberla resuelto, como si ya. Esa comunicación al Universo es lo que resolverá cualquier situación.
Así que la disciplina es por un lado la constancia en nuestros ejercicios, pero por el otro la constancia en nuestros sentimientos. Hagamos todo desde el corazón.