Todas y cada una de las resoluciones o metas que nos imponemos al inicio de año es con el afán de mejorar algún aspecto de nuestra vida. En otras palabras, estamos en la búsqueda de una "Mejor Calidad de Vida". Sin embargo, la mayoría de ellas, si no es que todas, no las llevamos a buen fin. Nos quedamos a medio camino. Y, volvemos a empezar de nuevo al siguiente año.
Pues bien, después de los 3 primeros pasos; 1o Sabiendo cuál es nuestra razón de ser aquí y ahora en esta vida, 2o Confiando en nosotros mismos, en Dios, en el Universo y 3o Habiendo establecido nuestras metas acorde a nuestro propósito o misión, ahora ponemos manos a la obra. Pero a diferencia de lo que normalmente hacemos, que vemos el arduo camino que nos espera, tengamos en mente sólo el fin,
Es obvio que al imponernos metas estamos imaginando el fin que buscamos, pero luego nos ponemos a ver el trabajo que hay que llevar a cabo, los posibles contratiempos y obstáculos y no se deja esperar el desánimo, o hasta la flojera. Llega un momento en que empieza a mermar nuestra fuerza de voluntad, en menor o mayor grado y dejamos nuestros sueños, nuestras más preciadas aspiraciones,
En el momento en que deseamos lograr algo, lo que nos impulsa es precisamente la visualización que hacemos del fin y en lugar de mantener nuestro enfoque en ese fin, nos empezamos a fijar en los problemas que se nos presentan, el esfuerzo que estamos haciendo, en lo cansado o difícil que se nos hace seguir adelante. El fin es en lo que debemos enfocar nuestra atención, siempre, siempre.
RELATO...
¨Florence Chadwick fue la primera mujer en cruzar a nado el Canal de la Mancha. A los 34 años de edad quiso ser la primera en cruzar de la isla Catalina a la costa de California en el Pacífico. Había lanchas que iban cuidándola y proveyéndole alimento. Su madre iba en una de esas lanchas acompañándola y animándola. Luego, hubo un momento en que la niebla comenzó a bajar y Florence perdió de vista la costa, pero en realidad no era ningún problema, ya que prácticamente era seguir nadando derecho y además en las lanchas había gente con lo necesario para guiarla hasta terminar su travesía. Sin embargo llegó un momento en que ya no quiso seguir nadando, llevaba 16hrs. nadando y ya no pudo más. Tan sólo le faltó media milla para haber cruzado de la isla a la costa. Tiempo después volvió a intentarlo y cruzó finalmente de la isla Catalina a la costa del Pacífico en California. Corolario: En su primer intento al perder de vista la costa, era como si su objetivo hubiera desaparecido. Pero la siguiente vez no importaba si había niebla o no, ya que su objetivo lo mantuvo en su mente.¨
Y así es, no debemos de perder de vista el fin al que queremos llegar. Mantengamos en nuestra mente constantemente la imagen del mismo con todo y sentimientos. De eso hablaremos en el próximo boletín.
Continuará.