Para cumplir nuestras resoluciones de año nuevo el primer paso es necesario saber cuál es nuestro propósito en esta vida, es tener claro hacia dónde dirigirnos. Es nuestra guía, el faro que ilumina nuestro camino (Ver boletín #3911). Ahora bien, el siguiente paso es creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad para lograr cualquier cosa que nos propongamos.
De hecho, más que creer, se trata de tener fe absoluta en nosotros mismos, en nuestro propósito y en Dios. De acuerdo al diccionario: Fe - es la confianza en las afirmaciones de otro; Una luz y conocimiento sobrenatural con que, sin ver, se cree lo que Dios dice y la Iglesia propone. Confianza en algo que no necesita ser confirmado por la experiencia o por la razón, o no está demostrado científicamente.
La incertidumbre, las dudas, la indecisión son obstáculos que entorpecen nuestro camino en pos de nuestro propósito y por lo tanto el logro de nuestras metas de año nuevo. En demasiadas ocasiones no nada más entorpecen nuestros planes, sino que nos hacen desistir."Los obstáculos son esas cosas aterradoras que vemos cuando quitamos la vista (enfoque) de nuestros objetivos".
Otro obstáculo y tal vez el más común es el temor. Aunque nos parezca inverosímil, demasiadas ocasiones, a muchos de nosotros es el temor el que nos hace cejar en nuestro esfuerzo de cumplir todo lo que nos hemos propuesto, no nada más para este año nuevo, sino en cualquier meta emprendida. Y es así como nos quedamos de nuevo a medio camino con la frustración y desánimo consecuentes.
"Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve"; Hebreos 11:1.
"La Fe se ha reconocido a través de todos los tiempos, como un poder - sea ésta en Dios, en nuestros semejantes, en uno mismo, o en lo que uno está haciendo"; Ernest Holmes.