Mensaje de la semana:
"El Perdón - ¿Por qué necesitamos perdonar?" La herida que nos causa resentimiento, mientras no se resuelva, seguirá ahí lastimándonos. Al reprimir el dolor lo único que logramos es enterrar la herida aún más en nuestro subconsciente y cada vez que surge algún recuerdo continúa dañándonos, causándonos dolor. Es necesario sanar la herida y el tratar de olvidar el suceso no es el camino, ya que regresará y tal vez más dolorosamente cada vez. En lugar de tratar de opacar lo sucedido y revivirlo una y otra vez, debemos permitirnos vivir plenamente el dolor que nos causa el agravio sufrido. No es hasta que vivimos el dolor, dejándonos sentir las emociones que eso conlleva, que evitamos seguir sufriendo y podemos llegar a perdonar. Sentir plenamente dichas emociones es precisamente lo que nos libera de ellas. Es un gran alivio, un gran descanso. Volvemos a vivir plenamente. Para sanar la herida debemos visualizar lo que sucedió y analizar qué, cómo y por qué sucedió. Cuál era nuestro estado de ánimo, el de la otra parte, en qué contribuimos (de otra manera no nos hubiera pasado) y dejar fluir las emociones que surjan y dejarnos ser. Tal vez nos den ganas de llorar, gritar, correr o mejor aún, orar, y eso nos libera. Se dice que los hombres no deben llorar y sin embargo qué sabios son los que lloran y se dejan sentir. También podemos poner todo por escrito exponiendo todos los sentimientos de dolor, las emociones desentrañadas. El mensaje es: "Desahogar las emociones de dolor, dejar que salgan a flote para que no vuelvan a lastimarnos". De esta manera nos liberamos sin herir a nadie y recuperamos nuestra salud mental, física, emocional, y espiritual. Podemos entonces perdonar y esto es más para nosotros que para la otra persona. Puede ser que recuperemos los lazos perdidos de amor con un familiar o los lazos de amistad que dejamos atrás. Tampoco se trata de condonar lo sucedido y menos aún de permitir que nos vuelvan a hacer daño; si es necesario debemos dejar esa relación pero sin guardar ningún resentimiento. Cuando puedas recordar el suceso y no sientas más el dolor, te has liberado. Estás ya un paso más adelante en tu crecimiento espiritual. Con cada persona que te ha herido y que no has podido perdonar, tú puedes y debes perdonar y perdonarte. Apóyate en tu espiritualidad, en Dios. Jesús nos mostró el camino. |