2Mensaje de la semana:
"Cómo Crear Bien en Tu Vida" por Linda-Ann Stewart ((c) 1999 Linda Ann Stewart). Parte 2 Como ya sabemos, las mentes consciente y subconsciente tienen cada una sus propias funciones por separado. El consciente es la parte de la mente que razona, el subconsciente es la parte que almacena y procesa. Mientras que el consciente es objetivo, analiza los detalles, el subconsciente está sujeto a lo que la mente consciente permite que se filtre al almacén. Nos entrenamos para hacer cosas, desde aprender el abecedario, hasta manejar un auto, poniendo atención a todos los detalles en el principio. Usando nuestra mente consciente tenemos que pensar acerca de cada paso hasta que se forma un surco en nuestra mente subconsciente. A partir de ese momento podemos funcionar automáticamente. ¿Cuántos de nosotros hemos ido manejando por un camino mientras soñábamos despiertos y nos pasamos de nuestra calle? Hemos aprendido a dejar la conducción del auto al subconsciente y manejamos con piloto automático. Nuestra mente consciente estaba enfocada en otra cosa cuando nos pasamos la calle. Con nuestras actitudes es lo mismo. Como niños y adultos jóvenes aprendemos a pensar acerca de nosotros y de nuestro mundo. Es cuando desarrollamos nuestras creencias acerca de si merecemos ser amados, ser valorados, si llamamos la atención negándonos a nosotros mismos o siendo exigentes, y más aún. Una tendencia natural es modelar nuestra conducta conforme a la de los adultos a nuestro alrededor, por lo general nuestros padres. Lo hacemos para sobrevivir en nuestro pequeño mundo, porque ellos tienen el poder para castigarnos o aceptarnos. Como la aceptación es preferible al castigo, tratamos de hacer lo que podemos para lograr su cariño. Si un padre cuya cercanía buscábamos estaba enfermo cuando éramos pequeños, podríamos, inconscientemente emularlo y enfermar con tal de obtener su aprobación. También descubrimos que llamamos la atención de esa manera y usamos este medio para cubrir nuestras necesidades. Estas creencias y comportamiento se convierten en hábitos. Cuando crecemos actuamos de esa forma automáticamente tal y como cuando sabemos que la "B" sigue a la "A" sin necesidad de hacer trampa. Nuestra mente consciente ha permitido que se filtre esta información al subconsciente y en algún momento en el pasado tomo la decisión de que este comportamiento era beneficioso. Ahora de grandes, a pesar de no necesitarlo, nos comportamos de esa manera. Y en muchas ocasiones nos resistimos a cualquier intento de cambiar. El subconsciente considera que es necesario para sobresalir y nuestra mente consciente tiene que convencerlo de lo contrario. Si tenemos la creencia de que la vida es una lucha, nuestro subconsciente nos atraerá circunstancias para darle veracidad a esa idea. Nuestra mente consciente puede eventualmente percatarse de que la vida no necesita ser difícil. Inicialmente la mente subjetiva o subconsciente se resiste a una nueva actitud, pero perseverando con nuestras afirmaciones, la mente subjetiva acaba por aceptar y ésa es su función. |