 AUTOESTIMA 1a Parte Comencemos por preguntarnos: ¿Qué es la autoestima? Es el amor a sí mismo. Es nuestra autovaloración. Al nacer, venimos a este mundo con todo lo necesario. Dios nos provee de las herramientas necesarias para la misión que estamos destinados a cumplir en esta vida. Conforme vamos creciendo, nuestro entorno favorece en diferentes grados el desarrollo de una alta o baja autoestima. El amor, la protección, atenciones y cuidados que recibimos durante nuestra crianza determinan el grado de amor a sí mismo. En una primera etapa que va desde la gestación hasta los siete u ocho años, más lo que heredamos, se habrán formado nuestras creencias y por lo tanto nuestra forma de ver al mundo que nos rodea. Al crecer vamos reforzando esas creencias y establecemos un patrón. De ahí en adelante veremos nuestro entorno a través de este cristal (patrón) formado por esas creencias. Y como dice el dicho: "Ni todo es verdad, ni todo es mentira... todo depende del color del cristal a través del cual se mira". Claro que algunas de estas creencias podrán ser claras y acertadas, otras no tanto y otras más, totalmente distorsionadas. Cuando las creencias acerca de nosotros mismos son distorsionadas, nuestra autovaloración tiende a ser baja. Tal vez aprendimos a no valorarnos o a valorarnos muy poco. No nos sentimos dignos. Aceptamos que somos de poca valía. El punto clave de todo esto, es que sin importar lo aprendido, es que tú vales y vales mucho. Eres un ser digno de amor, respeto, confianza y de todo lo bueno que hay en esta vida. Tienes derecho a buscar la felicidad. Tienes derecho a ser feliz. El siguiente punto importante es que tienes la capacidad de buscar, encontrar y disfrutar de la felicidad y de todo lo bueno que tiene que ofrecer la vida. Todos, sin excepción, tenemos ese derecho a la felicidad y tenemos la capacidad para ir en pos de ella. He aquí un relato que va muy de la mano con este tema: MANZANA PODRIDA Cuando estaba en el 4º grado, Peter J. Daniel, su maestra, la Sra. Phillips, constantemente le decía, "Eres un bueno para nada, eres una manzana podrida y nunca vas a llegar a nada". Peter fue prácticamente un analfabeta hasta los 26 años. Un amigo se estuvo toda una noche leyéndole "Piense y hágase Rico" de Napoleón Hill. Hoy en día es dueño de las esquinas donde solía pelear y no hace mucho publicó uno de sus últimos libros: "Sra. Phillips, estaba usted equivocada". Como apareció en "Caldo de Pollo Para el Alma". |