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TOMANDO ACCIÓN
Vamos a desmenuzar el cómo o por qué nuestros pensamientos crean nuestra realidad, nuestras vivencias, nuestra vida. He aquí otra premisa: la Inteligencia Universal, el Ser Supremo, Dios... estableció leyes que sustentaran el Universo, tal y como Él lo diseño y la primera ley que vamos a ver es la "La ley de vibración".
En este Universo, todo, absolutamente todo, vibra constantemente. Esta vibración va desde lo más denso en la materia que vibra muy lento, como todo lo aparentemente sólido como una roca, hasta las más altas vibraciones como la de la luz y la del amor. Por lo tanto, nuestros sentimientos también vibran.
Cuando pensamos lo hacemos en imágenes. Estas imágenes son holográficas. Es decir, vemos en tercera dimensión. Aún aquellas personas que creen no poder visualizar, de hecho, siempre están visualizando. Lo que sucede es que no siempre estamos conscientes de que estamos pensando en imágenes.
Al estar pensando, evocamos imágenes de eso precisamente que estamos pensando, sea esto agradable o desagradable. Si lo que estamos pensando es algo agradable, como la sonrisa de un ser querido, evocamos la imagen correspondiente y esta combinación de pensamiento e imagen generan un sentimiento.
Es este sentimiento el que vibra en la frecuencia que le corresponde y mientras más grande sea el sentimiento, más alta la rata vibratoria. De igual manera, si pensamos en algo desagradable, evocamos una imagen que, aunada al pensamiento negativo, crean ambos un sentimiento negativo, que vibra muy densamente.
Nuestros sentimientos positivos como el del amor y la Fe, son de frecuencia vibratoria muy alta. A la inversa, nuestros sentimientos negativos como el odio y la ira, tienen una frecuencia vibratoria muy baja, muy densa. Trata de recordar situaciones en las que todo era amor, paz, armonía y felicidad. Tus sentimientos vibraban muy alto.
Recuerda aquella situación en la que algo o alguien te hizo reaccionar muy negativamente y cómo sentías en la boca del estómago un malestar muy fuerte. Tus sentimientos eran de una frecuencia vibratoria muy baja. Incluso, hasta nos llegamos a enfermar con este tipo de sentimientos negativos.
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