|
TRASCENDER Y TOMAR ACCIÓN
(1a parte... por Blanca)
Nuestros últimos boletines tocaron el tema de por qué seguir esperando a vivir la vida que deseamos. Por supuesto que no pretendemos decir que todos hemos estado esperando por gusto; por experiencia propia sabemos que pasar de la teoría a la práctica toma no sólo tiempo sino un cambio real en nuestra percepción mental; mismo que implica un esfuerzo.
Todos estamos en la búsqueda de Dios, la responsabilidad de encontrarlo es únicamente nuestra y esto se da sólo dentro de nosotros mismos. Ernest Holmes dijo "Siempre hay un precio que debemos pagar en moneda espiritual/mental por aquello que deseamos". El pensamiento es tan sutil que tal vez no nos percatamos de que es ahí donde radica el origen de todas nuestras experiencias, agradables y / o desagradables.
Cuando hemos aprendido en el estudio metafísico que el pensamiento es la causa de nuestra experiencia, nos perdemos en el entendimiento de que hay que hacer algo especial. No es así. Simplemente tenemos que decir suavemente, sutilmente, yo quiero este trabajo, yo deseo casarme con esta persona, yo quiero aquello, yo quiero lo otro, y mejor aún decir con asertividad yo soy feliz.
Generar pensamientos afirmativos respecto al mundo, pero sobre todo, respecto a nosotros mismos implica un acto muy importante: amarnos a nosotros mismos. Más profundo que nuestra reflexión sobre por qué no logramos nuestros anhelos, está una creencia en nuestra mente: yo no merezco, esto no es posible para mí, sólo él o ella puede hacer esto.
¿De dónde proceden nuestras creencias negativas? De la voz grupal de nuestro núcleo de origen. Parece complicado pero toma sólo unos momentos darnos cuenta del panorama general de nuestra percepción de nuestra existencia, el mundo y todo el universo. Repasa en tu memoria ¿Qué decían tus abuelos, tus padres, tíos, maestros, etc.?
¿Has aceptado todo lo negativo que aprendimos en la escuela, en la doctrina, en las enseñanzas de nuestros mayores? Ejemplo: somos hijos del pecado, Dios arrojó a nuestros padres del paraíso, los latinos somos flojos y tontos, todos los hombres son malos, las mujeres no pueden hacer tal o cual cosa, etc.
Toma amarnos a nosotros mismos comprender a nuestros mayores que dieron lo que ellos tenían, empezar hoy a decir lo contrario de lo que siempre hemos dicho, enfocarnos en lo bueno únicamente. Y sobre todo hacer esto todo el día, hasta lograr que mi estado de ánimo sea tal que pueda yo dar gracias a Dios, el Ser Supremo, la Mente Creativa o el Universo, según tu fe, por cada respiración, estar feliz por existir, por la oportunidad que representa llevar a cabo proyectos, planes, acciones. Parece demasiado simple, lo es.
La mejor ayuda que tendremos para lograr el gran cambio que ambicionamos, es tranquilizarnos, aunque no parezca sencillo, y establecer una intención para cada día: "Hoy estoy bien, todo está bien, y así es". Si inicio mi día con este pensamiento, mi sentir del día estará en armonía.
|