
"MANEJANDO NUESTROS SENTIMIENTOS"
Manejar sentimientos negativos no es controlarlos. Es decir, si entendemos "controlar" como suprimir, detener, someter o ignorar, llega el momento en que explotamos y la situación se convierte en un círculo vicioso... Nos sentimos mal y al tratar de controlar, peor nos sentimos y así, una espiral en caída libre.
Si entendemos manejar como guiar nuestra forma de sentir hacia lo positivo y procurar mantener un estado ecuánime, estable, sostenido y de ahí hacia arriba a estados de paz, armonía, amor y felicidad, ese, debe ser nuestro objetivo. En otras palabras, un círculo virtuoso, una espiral ascendente.
Ciertamente surgirán situaciones que nos hagan perder el equilibrio emocional y nos saquen de quicio. Pero es en estas situaciones dónde más debemos de cuidar nuestra forma de sentir y hacer todo lo posible por salir de un mal estado de ánimo y aprender eventualmente a evitarlo sabiendo que todo está bien bajo el sol.
Primero, nadie quiere sentirse mal, segundo, un malestar impide que pensemos con cordura y tomemos las acciones correctas y tercero, sabemos que atraemos más de lo mismo con nuestra forma de sentir y lo que queremos es atraer lo bueno, lo bello, lo positivo, lo que nos permite perpetuar nuestro bienestar. Por lo tanto:
- Hazte responsable de tus emociones, nadie lo puede hacer por ti.
- Identifica que emoción estás sintiendo en la boca del estómago (ira, temor, tristeza...).
- Expresa sanamente la emoción (Respirando profundamente, hablando con alguien, haciendo ejercicio, reflexionando sobre las consecuencias).
- Libera la emoción, no la trates de controlar, medita y déjala ir.
IRA - sigue siendo válida la frase; "Cuenta hasta diez cuando te enojes" y respira profundo hasta que te logres calmar. En la calma piensa que las acciones que tomamos con ira, por lo general son las equivocadas y hacen más daño, y acabamos arrepintiéndonos del daño irreversible por lo que hicimos o dijimos.
TEMOR - Cuando las cosas van bien es fácil decir que tenemos Fe. Pero nuestra Fe es real cuando en medio de circunstancias adversas nos sentimos confiados en que todo está bien. En momentos difíciles recordemos que Dios está siempre con nosotros y por eso hemos llegado hasta aquí y ahora a pesar de nosotros mismos.
TRISTEZA - Si nos dejamos llevar por la tristeza, podemos llega a un depresión intensa. El mejor antídoto para este sentimiento es hacer algo por nuestros semejantes. El servicio a los demás nos ayuda a enfocar nuestros pensamientos en los demás y nos aleja de nuestra pesadumbre sublimemente.
Es necesario comprender que cualquier cosa que hagamos por salir de nuestro malestar, en un esfuerzo real y constante, nos ha de sacar del círculo vicioso del negativismo y nos ha de llevar a un círculo virtuoso, una espiral ascendente de positivismo y de bienestar.