
"SENTIMIENTOS IGUAL A REALIDAD"
Cuando pensamos lo hacemos en imágenes tridimensionales, como un holograma. Pensamos en imágenes. Cada pensamiento que tenemos genera una imagen y así es con todo lo que pasa por nuestra mente.
Y son estas imágenes las que propician nuestras emociones. El resultado de esta unión de imágenes con emociones son sentimientos, mismos que pueden ser de una intensidad muy variable. Son los sentimientos de los que queremos hablar y hacer énfasis sobre ellos.
Nuestro organismo reacciona ante estos sentimientos y suele secretar sustancias químicas tan poderosas como cualquier droga existente. Cuando sentimos temor o angustia, secreta químicos que nos permiten huir o hacer frente a una situación peligrosa o preocupante.
O en su caso, cuando nuestros sentimientos son positivos, secreta sustancias que nos dan una sensación de bienestar, de dicha, de paz y de amor. Nuestros sentimientos o sensaciones, nos hacen vibrar en mayor o menor intensidad. Y es esta vibración el punto clave de nuestras vivencias.
Pensamos en imágenes, estas imágenes evocan una emoción, esta combinación es un sentimiento y éste, hace vibrar todo nuestro organismo. Esta vibración con toda su intensidad, es lo que proyectamos al Universo. El Universo entonces nos regresa más de lo mismo, positivo o negativo según el pensamiento original.
El Universo se vuelca en nosotros para darnos situaciones, personas y eventos de acuerdo a nuestros sentimientos y la intensidad de la vibración de los mismos. De ahí que siempre estamos creando las circunstancias que vivimos debido a esos sentimientos. Ellos crean nuestra realidad.
Los sentimientos de ira, temor, angustia, desesperación, etc., atraen más circunstancias y vivencias similares a las que causaron dichos sentimientos. Los sentimientos de amor, paz, armonía y felicidad, nos traerán situaciones, personas y eventos que propicien un mayor bienestar acorde a nuestro sentir.
¡Nosotros estamos creando nuestra realidad a cada momento a través de nuestros sentimientos, sean estos buenos o malos, positivos o negativos, dichosos o tristes!
Aquietemos nuestros pensamientos, o sea, nuestros sentimientos. Procuremos que éstos sean de amor, paz, armonía y felicidad, y así, recibiremos más de lo mismo.