
Parece
ser que nunca estamos satisfechos. Siempre queremos algo más y estamos seguros de
que cuando tengamos ese algo más, seremos felices. Y cuando llega ese algo lo
disfrutamos por un tiempo y después una vez más sentimos que algo falta y volvemos
a estar seguros de que cuando lo tengamos, seremos felices.
Cuando
estamos en la escuela estamos ansiosos por salir al mundo a desempeñarnos en lo
que hemos estudiado y tener ingresos. Cuando ya estamos en el mundo laboral estamos
esperando ganar más dinero y trabajar menos.
Después
ya nos anda por casarnos y tener familia, para después envidiar a los solteros
sin tanta responsabilidad como nosotros. Después estamos a la expectativa de
cuando los hijos salgan de la escuela y hagan su vida, nosotros descansar y
disfrutar de la vida.
Siempre
hay una preocupación... por el dinero, por los hijos, por el trabajo, por nuestra
salud, por el que dirán; por una y mil cosas. ¿Cuándo entonces vamos a estar
satisfechos y a disfrutar de la vida?
A la
palabra "Preocuparnos", quítale el prefijo - "Pre" y entonces todo comienza a
tener sentido. "Ocuparnos" de todas esas cosas diligente y oportunamente,
aunado a tener Fe en nosotros mismos, en los demás y sobretodo en Dios, es la
fórmula.
Al
ocuparnos, en lugar de preocuparnos, estamos viviendo el presente y ésa es la
verdadera solución. Sólo en el presente podemos ser felices. El pasado es
historia, el futuro es incierto. La única realidad es el presente.
Si no
podemos disfrutar y ser felices en el presente, sea cual fuere nuestra
situación, nuestras circunstancias, nunca podremos alcanzar la felicidad. El
amor, la paz, la armonía y la felicidad se encuentran únicamente en el
presente, en este preciso momento, nunca en el futuro y menos aún en el pasado.
Si
pensamos que a futuro seremos felices, cuando ese futuro llegue, habrá siempre
algo que nos haga falta para ser felices. Si nos ponemos a vivir en propósito,
encontraremos la plenitud de la vida, aquí y ahora. Continuará...